Divulgación Historia de la propaganda Septiembre, 2025

1941: Cuando Lindbergh no pudo evitar que Estados Unidos se uniera a Europa para combatir a Hitler

Antes de Pearl Harbor, Alemania y Gran Bretaña compitieron para influir en la política estadounidense. Falsificaciones, voceros influyentes y buques en el Atlántico moldearon el debate sobre si EE. UU. debía incorporarse a la lucha contra el Tercer Reich

En Venezuela, el dicho «más perdido que el hijo de Lindbergh» se escucha cada vez con menos frecuencia. Remite al aviador que cruzó el Atlántico en solitario —y cuya voz inclinó la balanza hacia el aislacionismo cuando Europa ya ardía. Dinámicas de influencia que, vistas con perspectiva, no resultan ajenas.

En 1940, mientras Europa ardía bajo la bota nazi, Estados Unidos libraba una guerra diferente: la de la opinión pública. Alemania y el Reino Unido desplegaron operaciones de influencia en suelo estadounidense —postales oficiales, documentos falsificados, figuras amplificadoras— para definir si Washington entraría al conflicto o permanecería al margen.

Entre 1940 y 1941, Alemania y el Reino Unido libraron en Estados Unidos una disputa de influencia. Los diplomáticos partidarios de Hitler distribuyeron propaganda aislacionista, de forma encubierta, a través de un mecanismo de distribución de información gubernamental de Estados Unidos, mientras que los servicios británicos fabricaron y filtraron documentos falsificados sobre una inminente amenaza nazi en el hemisferio.

Una operación postal al servicio de la propaganda nazi

El Tío Sam en una caricatura de 1940
El Tío Sam en una caricatura de 1940, diciendo «Lafayette, estamos AQUÍ!» Lo hace desde la distancia, mientras Alemania invade Francia, Bélgica y los Países Bajos. Berryman Political Cartoon Collection, 1896–1949

En 1940, Estados Unidos no había entrado formalmente a la II Guerra Mundial y parecía no apresurarse a hacerlo. La opinión pública veía el conflicto como demasiado lejano, un problema europeo, aunque un año y medio después Japón atacaría Pearl Harbor y haría definitiva que se uniera a los Aliados.

En junio de ese año, Hans Thomsen —encargado de negocios del Reich en Washington— activó un plan para convertir las comunicaciones del gobierno estadounidense en un altavoz que favorecía la estrategia de los nazis, promoviendo el aislacionismo.

La embajada alemana en Washington, con ayuda de congresistas afines, insertó textos favorables en el Congressional Record, el boletín oficial que registra los discursos y debates del Capitolio. La imprenta del gobierno los reimprimía y, gracias al franqueo del Congreso, discursos y panfletos con argumentos aislacionistas, favorables a Alemania, llegaban en sobres «oficiales» a miles de hogares.

Encabezado del Congressional Record del 8 de febrero de 1940
Encabezado del Congressional Record del 8 de febrero de 1940

Thomsen calculó tiradas de hasta un millón de ejemplares y reportó a Berlín que el costo postal estaba siendo transferido al contribuyente estadounidense, ahorrándole decenas de miles de dólares al Reich.

Operación Thomsen · Washington, 1940

La operación postal también sirvió para amplificar voces que, aunque no estaban vinculadas con el gobierno alemán, lo beneficiaban porque estaban promoviendo exactamente las narrativas que le interesaba difundir. Tras un encuentro entre Thomsen y el senador Ernest Lundeen, un discurso radial de Charles Lindbergh fue incorporado al Congressional Record, llegando a miles de lectores.

Lindbergh, la voz del aislacionismo

Charles Lindbergh en un mitin del Comité America First
Charles Lindbergh hablando en un mitin del Comité America First en Fort Wayne, Indiana, el 3 de octubre de 1941.

Lindbergh se alzó como la voz pública del movimiento America First —no relacionado con el que existe en la actualidad— que pedía mantener a Estados Unidos fuera del conflicto europeo. Su fama internacional convertía cada discurso en titular.

«Es al pueblo a quien le tocará pagar, pelear y morir si este país entra en la guerra.»

Charles Lindbergh · 1941

Aunque se presentó como un actor influyente con independencia, Lindbergh se rodeó de figuras con vínculos directos a las redes de propaganda alemana. Entre 1936 y 1938, viajó cinco veces a Alemania y recibió información inflada sobre la Luftwaffe. A su regreso, transmitió esas cifras a militares estadounidenses, reforzando la idea de que Alemania era demasiado fuerte para ser derrotada.

Aunque no existen pruebas de coordinación directa, esa red de contactos contribuyó a alinear mensajes alemanes con la oratoria de Lindbergh. Un caso de influencia por convergencia narrativa: sin instrucción explícita, los argumentos se reforzaban mutuamente.

Un mapa falso en el escritorio de Roosevelt

Poco antes de que EE. UU. entrara en la guerra, la mezcla de propaganda encubierta, actores de poder y figuras «útiles» al nazismo moldeaba la opinión pública a favor del aislacionismo. Pero en ese mismo terreno irrumpió una operación de influencia británica con el objetivo opuesto: inclinar el debate hacia la intervención de Washington.

La operación nació en Nueva York, donde la Coordinación de Seguridad Británica (BSC), el brazo operativo de la inteligencia del Reino Unido en EE. UU., era dirigida por el espía William Stephenson. La BSC decidió influir en la opinión pública estadounidense con acciones abiertas y encubiertas, incluyendo la fabricación de rumores que «probaran» que la amenaza nazi podía extenderse al continente americano.

Sir William Stephenson recibiendo la Medalla al Mérito
Sir William Stephenson recibiendo de William Donovan la Medalla al Mérito, en 1946

La pieza central de esa operación fue un mapa que redibujaba a Sudamérica como si se hubiera convertido en una colonia alemana, con cuatro estados satélites creados tras la eventual llegada del Tercer Reich. El bulo fue producido con papeles y anotaciones verosímiles junto a un documento sobre la abolición de la religión, elaborados con papel y tintas cuidadosamente falsificadas.

No era casual el foco en América Latina: las encuestas mostraban que cualquier injerencia europea en la región encendía la opinión pública estadounidense. El mapa apuntaba exactamente a ese nervio.

Análisis de la operación BSC · 1941

El mapa falsificado
El mapa falsificado mostraba a Sudamérica como una colonia alemana de cuatro estados.

El paquete con los documentos falsificados fue entregado por Stephenson a William «Wild Bill» Donovan, entonces consejero cercano a la Casa Blanca. El 21 de octubre de 1941, Donovan los presentó al presidente Roosevelt. Seis días después, Roosevelt citó el mapa como indicio de ambiciones nazis en el hemisferio. Al día siguiente confirmó ante la prensa que tenía el mapa en su poder y cuando un reportero preguntó si era una falsificación, respondió que provenía de una fuente «indudablemente fiable».

Berlín respondió de inmediato. El 8 de noviembre de 1941, Hitler aludió al mapa como un ejemplo de las falsificaciones «a gran escala» con las que estaba siendo atacado. El efecto del «mapa nazi» se amplificó pocos días después, el 31 de octubre, cuando el destructor estadounidense USS Reuben James fue hundido por un submarino alemán. Murieron más de cien marinos y la «guerra lejana» dejó de ser abstracta.

Primera página sobre el hundimiento del USS Reuben James
«Primera nave de guerra estadounidense hundida por torpedo cerca de Islandia». Primera página del The Times Star del 31 de octubre de 1941, sobre el hundimiento del USS Reuben James por un submarino alemán.

Pearl Harbor como punto de inflexión

El ataque a la base naval de Pearl Harbor de diciembre de 1941, perpetrado por el Imperio de Japón, fue un golpe que desintegró el movimiento aislacionista de la noche a la mañana, volviendo irrelevantes los argumentos económicos y políticos de Lindbergh y sus aliados.

El Comité America First, que un día antes reunía a cientos de miles de seguidores, se disolvió en cuestión de días.

Enciclopedia Británica · Entrada: America First Committee

Al día siguiente, Roosevelt pidió al Congreso declarar la guerra a Japón. Tres días después, el 11 de diciembre, Adolf Hitler y Benito Mussolini declararon la guerra a Estados Unidos, sellando el destino de su propio régimen. Lindbergh se vio obligado a emitir un comunicado en el que expresaba su apoyo al esfuerzo bélico y se retiró de la esfera pública.

Alemania e Italia declaran la guerra a EE. UU.
«Alemania e Italia le declaran la guerra a Estados Unidos.» Primera página de The High Point Enterprise, 11 de diciembre de 1941

El fin del Tercer Reich ocurrió con la caída de Berlín el 2 de mayo de 1945. Estados Unidos atacó con bombas atómicas a Japón tres meses después —Hiroshima el 6 de agosto, Nagasaki el 9 de agosto— y Japón se rindió el 15 de agosto de 1945, poniendo fin definitivo a la II Guerra Mundial.

* Este artículo se basa en hechos documentados en el libro Agents of Influence de Henry Hemming. Los datos específicos y ejemplos incluidos fueron verificados por el equipo de Cazadores de Fake News.