5 cosas que debes saber sobre la llamada de Delcy Rodríguez reseñada por The Guardian que se viralizó en redes sociales

La llamada telefónica con la voz de Delcy Rodríguez reseñada por The Guardian que se hio viral, es un recorte de un video más largo que registra una reunión ministerial con funcionarios y propagandistas del chavismo. El texto explica cinco claves para entender su contexto, qué revela sobre la estrategia comunicacional del Mippci y por qué el fragmento, por sí solo, no confirma ni descarta lecturas como “pacto”, traición o “golpe de palacio”.

La difusión del audio viral con la voz de Delcy Rodríguez generó especulaciones sobre su origen en una posible campaña de propaganda. El audio, sin embargo, es un recorte de un video más largo difundido por La Hora de Venezuela que registra una reunión donde se trazó la estrategia comunicacional de los primeros días del chavismo sin Maduro.

El registro con la voz de Delcy Rodríguez que se viralizó en redes sociales es un fragmento sin contexto de una reunión ministerial que quedó grabada en video. La grabación original fue realizada por uno de los asistentes y fue entregada por una fuente a la coalición de medios venezolanos La Hora de Venezuela

Días después, decenas de cuentas en X e Instagram compartieron un segmento de casi 6 minutos con la llamada telefónica de Delcy Rodríguez, que aparece casi al final de la reunión, asegurando en ocasiones que se trataba de “una nota de audio” aislada o parte de una conversación privada filtrada. Luego, algunos periodistas, analistas e influenciadores lo etiquetaron como una pieza de propaganda promovida desde el propio oficialismo para blanquear su imagen y blindarse ante críticas. El contenido, en realidad, no fue filtrado por funcionarios de la administración de Rodríguez.

El foco de la discusión pública sobre “el audio de Delcy Rodríguez” se concentró en su llamada telefónica a la sesión, particularmente en la frase más impactante del recorte: “Nos dieron a Diosdado, a Jorge y a mí 15 minutos para responder si no nos iban a matar”, refiriéndose a una supuesta amenaza realizada por Estados Unidos, minutos después de la captura de Nicolás Maduro. Sin acceso al material completo, el significado del audio se distorsionó, prestándose para conclusiones y lecturas que, aunque en algunos casos puedan ser válidas, dejaron en segundo plano el contexto de la conversación original.

Explicamos cinco puntos esenciales sobre el contexto del audio viral con la voz de Rodríguez: su origen, lo que revela el video completo sobre la estrategia del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información (Mippci), el sentido de la reunión más allá de la intervención de Delcy Rodríguez, algunas desinformaciones mencionadas y qué tan válida es la lectura del audio como prueba de un “pacto” o de traición dentro del chavismo.

1. No se trata de audio creado en un “laboratorio” de desinformación

La reunión ocurrió el 10 de enero de 2026. Su convocatoria fue realizada desde el Mippci y fue liderada por el entonces ministro de Comunicación e Información, Freddy Ñáñez.

La grabación casi íntegra de la reunión, de una hora y 44 minutos, fue compartida con la coalición de medios venezolanos La Hora de Venezuela y publicada por primera vez el 12 de enero, en un artículo referido a la estrategia comunicacional que fue discutida en ella. La llamada telefónica realizada por Delcy Rodríguez que ocurrió durante la reunión, fue el foco principal de un artículo posterior publicado el 23 de enero por el periódico británico The Guardian

En la grabación, Ñáñez aparece sentado al lado de otros conocidos comunicadores y propagandistas venezolanos, como Mario Silva (del programa La Hojilla), Llafrancis Colina (de Zurda Konducta), Pedro Carvajalino y Roigar López (del portal Venezuela News) y discutió aspectos de la estrategia comunicacional de propaganda definida por el ministerio luego de la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores. 

Casi al final del encuentro, Ñáñez recibió una llamada de Delcy Rodríguez y la puso en altavoz para que toda la audiencia la escuchara, una intervención que fue mencionada tanto en el artículo de La Hora de Venezuela como en la reseña de The Guardian. Posteriormente, varios usuarios en redes sociales hicieron viral un video con el extracto de voz de Rodríguez, aunque en muchos casos desconocían su contexto original.

Conociendo su origen, se puede confirmar que la llamada de Delcy Rodríguez no proviene de una “conversación privada”, ni circuló originalmente en formato audio a través de servicios de mensajería instantánea como WhatsApp, sino que es un fragmento de la grabación de la reunión del 10 de enero. 

2. En el video completo se mencionan temas estratégicos que el régimen difícilmente distribuiría abiertamente

En el video de la reunión analizado por La Hora de Venezuela se incluyen indicaciones y comentarios que develan una estrategia comunicacional, parcialmente encubierta, que de hacerse pública podría jugar en contra de lo planificado.

Por ejemplo, en la reunión se admitió explícitamente que el gobierno de Maduro sufrió una “derrota militar” frente a una “potencia nuclear”, afirmaciones que contradicen la épica nacionalista recurrente en la propaganda chavista. También se explica que hay frases o narrativas que no pueden mencionarse abiertamente a través de canales oficiales y se insiste en blindar a la red de propagandistas contra dudas o versiones externas, inoculando desconfianza en medios de comunicación con frases como “no le creamos nada a nadie, sino a nosotros mismos”. De igual forma, se le pidió a la red de propagandistas actuar como “el Ministerio de Comunicación que estará en la sombra”, y se delegó parte de la generación de contenidos de propaganda a influenciadores comunitarios. 

En ese contexto, la llamada de Delcy Rodríguez al final de la reunión funcionó más como un cierre para fijar la línea y reforzar su autoridad ante la red de comunicadores y propagandistas, pero no surgió como un extracto aislado, ni tampoco fue un mensaje “fabricado” deliberadamente para confundir al público general.

3. El tema principal de la reunión fue una estrategia general de propaganda

El eje de la reunión del 10 de enero no fue la llamada de Delcy Rodríguez, sino la coordinación de la estrategia comunicacional con líneas de propaganda que debían comenzar a ejecutarse tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores. Fue una reunión de alineación: sirvió para fijar prioridades, disciplinar el discurso y evitar que en el país se instalen narrativas que generen conflicto con las establecidas desde el Mippci.

En el encuentro, se insistió una y otra vez en la necesidad de mantener la unidad e impedir divisiones en el régimen, evitando que se instalen lecturas que profundicen fracturas dentro del chavismo. A partir de ese objetivo, se acordaron líneas de respuesta y un marco común para explicar lo ocurrido, incluyendo no “normalizar” la captura de Maduro y Flores y sostener ciertas narrativas —como que Trump es un “secuestrador” y Maduro un símbolo de resistencia— para contener las dudas y la frustración en el seno del oficialismo.

Durante su llamada, Rodríguez planteó la necesidad de tener “paciencia” y “prudencia estratégica” durante esta etapa, enumerando tres objetivos claves: “preservar la paz de la república”, “rescatar a nuestros rehenes” y “preservar el poder político”. Su intervención fijó prioridades y reforzó la línea discutida durante la reunión, más allá de cómo pueda leerse si se interpreta de forma aislada.

También se explicó cómo operar esa línea: usar el método “Calles, Redes, Medios, Paredes y Radio Bemba”, atribuido a Maduro, activar cuentas y vocerías satélite y aprovechar canales no oficiales para empujar ciertos mensajes que no pueden decirse directamente desde el Estado.

La reunión del 10 de enero es la segunda revelación de La Hora de Venezuela sobre el andamiaje comunicacional posterior a la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores. Días antes, la coalición había reseñado otro material interno en el que Freddy Ñáñez pedía explotar como propaganda los gestos que hizo Nicolás Maduro en los primeros videos publicados tras su captura, como la “V” de “venceremos” y los pulgares arriba, y ordenaba blindar a Delcy Rodríguez “de rumores y teorías de conspiración”.

4. No todo lo que se conversó en la reunión es necesariamente verdad

La reunión tenía orientación propagandística y contó con la presencia de algunos comunicadores que regularmente han sido señalados por investigadores y verificadores venezolanos como difusores de propaganda y desinformación, o de estar involucrados en estrategias de manipulación de redes sociales.

Sin decirlo de forma explícita, se mencionaron otras líneas de propaganda o desinformativas impulsadas en el pasado por los mismos actores. 

Por ejemplo, en la reunión se dijo que “toda Caracas” y “toda Venezuela” seguían siendo un objetivo militar, una frase presentada como si se tratara de una amenaza indiscriminada contra toda la población. Aunque tras el ataque del 3 de enero de 2026 se registraron daños a infraestructura y muertes de civiles, los reportes basados en evidencia pública ubican la mayoría de los impactos en instalaciones de interés militar (defensas antiaéreas, radares y nodos de comunicación), como los descritos en análisis de fuentes abiertas sobre los puntos atacados.

En la reunión también se reiteró que existen vínculos directos entre bandas criminales y partidos opositores como Primero Justicia o Voluntad Popular, una acusación recurrente en la narrativa oficialista que suele presentarse sin pruebas públicas verificables. Y se repitieron otros esquemas propagandísticos comunes, como reiterar que Maduro es el “presidente electo constitucionalmente”, a pesar de los cuestionamientos a las elecciones del 28 de julio de 2024, o atribuir a “la CIA” cualquier crítica o versión distinta a las que son promovidas desde el poder.

Por todo lo anterior, que el audio con la voz de Delcy Rodríguez provenga de una reunión que realmente ocurrió, no vuelve necesariamente ciertas todas sus afirmaciones. Su mensaje debe interpretarse sin dejar por fuera el contexto en el que lo pronunció: un encuentro con orientación propagandística, ante una audiencia que suele plegarse y amplificar narrativas oficiales, ya sean informaciones ciertas, propaganda o desinformación.

5. ¿La llamada de Delcy Rodríguez prueba que hubo un “pacto” con EE.UU., o una traición dentro del chavismo?

Varios comentarios y análisis que circularon en redes sociales interpretaron la llamada de Delcy Rodríguez como la “confirmación” de un acuerdo secreto con Washington o de una rendición encubierta. En la llamada telefónica realizada a la reunión, Rodríguez aseguró que durante el bombardeo del 3 de enero funcionarios estadounidenses le dieron a ella, a su hermano Jorge Rodríguez (presidente de la Asamblea Nacional) y a Diosdado Cabello (ministro de interior y justicia) un ultimátum de 15 minutos para cooperar tras la captura de Maduro, bajo amenaza de muerte.

Esta afirmación de Rodríguez, sumada al hecho de que luego de que asumió el poder ha colaborado con la administración Trump, alimentó sospechas en algunos sectores de que pudo “pactar” con Estados Unidos para salvar al régimen. El presidente Donald Trump ha resaltado que Rodríguez ha estado atendiendo las peticiones de la Casa Blanca, comentarios que contradicen la narrativa chavista tradicional, con una fuerte retórica antiimperialista.

El oficialismo ha negado enérgicamente que haya existido algún tipo de traición en contra de Nicolás Maduro, calificando los rumores como parte de una campaña para profundizar sus divisiones e insistiendo públicamente en que el país se mantiene en orden bajo la conducción de Delcy Rodríguez. 

En la reunión del 10 de enero, sin embargo, se reiteró en varias oportunidades que son reales las presiones ejercidas por Estados Unidos a la administración de Rodríguez tras la captura de Maduro, asegurando su lealtad a Nicolás Maduro. En ese contexto, lo que Rodríguez contó en su llamada debe entenderse como un relato dirigido a una audiencia interna, no como un mensaje pensado para el público en general. 

Por ese motivo, su versión de lo ocurrido no sirve ni como confirmación de una traición, ni tampoco como evidencia de lealtad, y deja abiertas hipótesis como la de un “golpe de palacio” o la existencia de negociaciones internas. Su relato sobre la supuesta amenaza tras el ataque y la captura de Maduro y Flores puede ser cierto, una exageración o una narrativa de propaganda para darle sentido, ante los propagandistas, a lo ocurrido durante las horas más confusas del pasado 3 de enero.


Cazadores de Fake News investiga a detalle cada caso, mediante la búsqueda y el hallazgo de evidencias forenses digitales en fuentes abiertas. En algunos casos, se usan datos no disponibles en fuentes abiertas con el objetivo de reorientar las investigaciones o recolectar más evidencias.

Comparte y ayuda a combatir la desinformación