Manifiesto CFN ♥ ♠ ♦ ♣

¿Por qué rechazar la desinformación,
venga del oficialismo o de la oposición?

En el juego de la desinformación y de la manipulación en redes sociales, la sociedad civil tiene una marcada tendencia a salir perdiendo. Sea cual sea tu bando.

Por Cazadores de Fake News

Cuando hablamos sobre «guerra de información«, muchos internautas imaginan a dos bandos enfrentándose por hacer más visible dos versiones opuestas y contradictorias de un mismo tema. Si apoyan a alguno de los dos bandos, denuncian y rechazan activamente el uso de mentiras, falsedades o medias verdades que perjudican a lo que defienden, pero suelen mirar hacia otro lado si las falsedades tienen como objetivo al bando contrario.

En otros casos, la verdad y la lucha contra la desinformación es defendida por países, actores o partidos políticos que, al mismo tiempo, se contradicen cuando apoyan narrativas engañosas o difunden bulos, financian a equipos de personas que inundan las redes sociales con narrativas que les convienen o usan cuentas falsas para impulsar desinformación o manipular a las redes sociales de forma encubierta.

♠ Bando A

Rechaza la desinformación que le perjudica. Amplifica la que le beneficia. Llama «fake news» a lo que le incomoda.

♥ Bando B

Rechaza la desinformación que le perjudica. Amplifica la que le beneficia. Llama «fake news» a lo que le incomoda.

Ninguna de las anteriores es una forma auténtica de luchar contra la desinformación, porque responden a intereses particulares pero contradicen valores que deben ser estimulados en sociedades democráticas.

Por ello, la sociedad civil, con ayuda de la prensa independiente, debe tener un rol protagónico en la lucha contra la desinformación. Es la única garantía de que la verdad sea defendida de forma desinteresada, no partidista y que la lucha contra la desinformación no se convierta en un ejercicio estéril de contrapropaganda.

Las siguientes son algunas razones por las que la desinformación debe ser combatida venga de donde venga, y por las que se debe apostar por aumentar la resiliencia de la sociedad civil y de los medios independientes al problema de la desinformación, para enfrentarla de forma auténtica y sostenible.

El mito de ¿a quién le conviene?

Uno de los principales errores que cometen los internautas cuando intentan evaluar noticias falsas, campañas coordinadas y desinformación digital, es atribuir su autoría a algún actor sin mostrar evidencias, usando argumentos simplificados como «¿a quién le conviene que este fake news exista?«. Este no es más que una falacia, un «atajo» mental insuficiente, que suele resurgir de vez en cuando y que es muy usado por actores políticos para defenderse de ataques desinformativos.

Pero la acción de difundir información falsa o engañosa, generalmente tiene una reacción desfavorable, especialmente cuando alguien puede demostrar que lo es. Eventualmente, no le conviene ni a la víctima, ni al victimario.

En julio de 2021 se llevaron a cabo una serie de protestas ciudadanas en Cuba, que incluyeron manifestaciones en varias ciudades del país y campañas de protesta digital en redes sociales. El 11 de julio se reportó una protesta popular en el malecón y el centro de La Habana vieja, que fue documentada en un video que circuló en redes sociales. Pero la desinformación no tardó mucho tiempo en llegar.

Ese mismo día comenzó a circular en internet una fotografía tomada en Egipto en 2011, que algunos tuiteros afirmaban que correspondía a las protestas en curso en el malecón de La Habana. Al poco tiempo, la imagen fue desmontada por múltiples portales de verificación, y el régimen cubano se victimizó y capitalizó la reacción del bulo, usando la fotografía como evidencia de la «manipulación mediática» que estaría impulsando la diáspora cubana en Miami o el gobierno de Estados Unidos para estimular descontento en la isla.

Caso Cuba 2021 — bulo de la foto del malecón
Izquierda: el Movimiento San Isidro reportó una protesta en Cuba el 11 de julio de 2021. Centro: Cubadebate reseña el bulo sobre la falsa marcha en La Habana. Derecha: observación sobre la atribución engañosa del régimen cubano.

El efecto del bulo, después de ser desmontado, fue exactamente el contrario al previsto. Una vez que los desmentidos comenzaron a circular masivamente, parte de la población cubana terminó decepcionada, confundida y desarticulada. La euforia pasaba a convertirse en frustración y muchos pensaron que toda la ola de protesta ciudadana había sido una gran mentira.

Sin embargo, otros tuiteros, medios y comunicadores, rechazaron la desinformación de forma instantánea. Identificaron rápidamente la imagen como desinformación, indistintamente de su origen real o de a quién le convenía difundirlo y siguieron informando sobre los hechos en curso.

Propaganda negra

La propaganda negra es propaganda de falsa bandera, que tiene como objetivo hacerle daño a quien se supone que fue su creador, aunque proviene precisamente de su adversario.

Aunque su uso es bien conocido por gobiernos de cualquier inclinación política desde hace más de 100 años, el grueso de la población sigue siendo vulnerable a ella. Generalmente, la sociedad civil desconoce el uso de la propaganda y la desinformación encubierta, tanto cuando es impulsada por Estados o cuerpos militares, como cuando se usan técnicas similares en contiendas electorales o al momento de posicionar una matriz de opinión en redes sociales.

Uno de los ejemplos clásicos de propaganda negra y desinformación son los infames «Protocolos de los Sabios de Sión«, un libro antisemita falsificado que comenzó a circular en 1902. Su redacción fue atribuida a grupos judeo-masónicos, aunque en realidad es una falsificación realizada por la Ojrana, la policía secreta del régimen zarista en el Imperio ruso, años antes del ascenso del comunismo.

«Si es necesario, puede crear noticias falsas sensacionalistas para atraer a los internautas y luego aclarar rápidamente que la información no es más que un rumor.»

Guía de trabajo para revisores en línea · Decálogo del «Ejército de los 50 Centavos» chino · 2011

El «Ejército de los 50 Centavos» o Wumao (五毛) es una red de comentaristas digitales financiada por el gobierno Chino, que existe al menos desde 2004, cuyo objetivo es publicar comentarios favorables sobre sus políticas y manipular la opinión pública en internet.

Decálogo del Wumao
Decálogo del Wumao filtrado en 2011 y traducción de algunas de las indicaciones.

Desde entonces, las mismas técnicas de manipulación en redes sociales han venido siendo usadas en innumerables operaciones de influencia digitales: las impulsadas desde 2016 por «granjas de trolls» rusas, las redes de trolls del GRU. En la actualidad, sin embargo, las mismas técnicas suelen ser detectadas en cualquier parte del mundo, inclusive en Latinoamérica.

Cuentas trolls red TrollsVQ
Comentarios publicados por cuentas trolls de la red #TrollsVQ, intentando sembrar discordia y dividir el voto opositor en Venezuela.

Tanto votantes como internautas deben rechazar estas prácticas, indistintamente de su preferencia política o de si la desinformación difundida le conviene a su bando, porque son tácticas abusivas y engañosas con la que se manipula su percepción de la realidad.

«Tontos útiles» y altavoces de mentiras

El término «tonto útil» ha sido usado desde la época de la Guerra Fría para describir a personas no-comunistas que, involuntariamente, se convierten en vectores o amplificadores de propaganda y desinformación comunista.

Muchos de los usuarios de redes sociales se vuelven «tontos útiles» de actores maliciosos, cuando se dejan llevar por sus sesgos o emociones y amplifican desinformación, propaganda o contenido de odio, sin saber que lo es. Los desinformantes explotan estos sesgos de las audiencias y ocasionalmente logran darle visibilidad a contenido malicioso que pasaría desapercibido o no tendría ningún tipo de impacto si no fuera por la colaboración de estos altavoces involuntarios.

El rumor se hizo tan viral que hasta se recibieron reportes de refugios de migrantes venezolanos al norte de Chile que esa noche se prepararon para una posible contingencia.

Caso «Noche de Purga» · Chile · febrero 2022

«Aquí solo hay dos salidas: la intervención militar o el levantamiento de un sector de la fuerza militar (…).»

Tweet de la cuenta falsa @WilexisPetare (suspendida) · 11 de mayo de 2020

Los tuiteros que difundieron o apoyaron las convocatorias de la cuenta falsa @WilexisPetare, se convirtieron, al menos temporalmente, en tontos útiles a los intereses de un titiritero que manipuló sus esperanzas y que le generó frustración, una vez más, al pueblo venezolano.

La lucha contra la desinformación y la defensa de los valores democráticos

La afinidad política moldea la manera en la que la desinformación y los desmentidos sobre «fake news» son difundidos en redes sociales. Las cibercomunidades de un bando suelen estar interesadas en difundir desmentidos sobre la desinformación que les afecta, pero en ocasiones impulsan desinformación que (piensan que) le hace daño al bando contrario.

Este es un problema ligado al sesgo de confirmación que puede beneficiar las narrativas de actores políticos, pero que la sociedad civil debe rechazar sin prejuicios, si no quiere transformarse en víctima de guerras informativas u operaciones de influencia con orígenes u objetivos que desconoce.

Al inicio de la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, War On Fakes fue presentado como un canal independiente de desmentidos. Pero al poco tiempo, verificadores independientes de todo el mundo notaron que no era más que un instrumento de propaganda negra auspiciado por el mismo Kremlin: un falso fact-checker que «desmintió» varios bulos nada virales, aparentemente fabricados por la misma Rusia, con la finalidad de acusar a Ucrania de generar «desinformación«.

En Venezuela también se detectan regularmente «desmentidos» publicados oficialmente por el régimen que solamente tienen como objetivo descartar acusaciones o alejar la atención de algún hecho escandaloso, aunque sea real.

Es por esta razón que la lucha anti desinformación no puede ser fiable si viene cargada con intención propagandística. Es necesario alfabetizar mediática e informacionalmente a los ciudadanos y la sociedad civil debería comprender y, con el tiempo, ser capaz de enfrentarse por sí misma al problema de la desinformación.

No basta con decirle a los ciudadanos de un país que algo es «verdad» o es «fake«. Es importante proporcionarle a la sociedad civil herramientas que le permitan informarse, contrastar fuentes y discernir cuál es la realidad sobre un tema.

Y la tendencia es que la desinformación en la que se involucren termine siendo descubierta, tarde o temprano.

En el juego de la desinformación, no hay un bando bueno. La única postura auténtica es rechazar las mentiras independientemente de a quién beneficien. Esa es la filosofía que guía cada verificación que publicamos.

La sociedad civil merece más que elegir entre dos versiones interesadas de la realidad.

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