Antes del reciente cambio en el Ministerio de Comunicación e Información, el oficialismo había activado una estrategia para controlar lo que se dice en las calles, luego de la captura de Nicolás Maduro. Dos guías difundidas en los últimos días de gestión de Freddy Ñáñez indican cómo frenar rumores, evitar ciertos temas y dirigir la “Radio Bemba”.
Por La Hora de Venezuela
Tras la captura de Nicolás Maduro, comenzaron a circular en redes sociales y grupos comunitarios dos guías visuales diseñadas para “desarmar la guerra psicológica” y frenar la desinformación. Los materiales, presentados como carruseles de diapositivas en Instagram y compartidos en grupos de Telegram del oficialismo, fueron publicados por una cuenta vinculada al Ministerio de Comunicación.
Los instructivos circularon durante los últimos días de la gestión de Freddy Ñáñez al frente del Ministerio de Comunicación. El 16 de enero de 2026, Delcy Rodríguez anunció su destitución y designó en su lugar a Miguel Pérez Pirela.
Las guías, dirigidas a militantes y activistas progubernamentales, explican cómo responder ante rumores, audios, denuncias u otros mensajes considerados adversos en medio de la crisis.
El contenido de estas publicaciones (1 y 2) se centra en directrices para influir en la conversación directa entre personas y en las redes de comunicación que existen entre vecinos, familiares o amigos. Para eso usan una expresión popular venezolana: la “Radio Bemba”, que es la forma coloquial de referirse al chisme o rumor que se transmite de boca en boca.
El oficialismo tomó ese concepto y lo convirtió en una herramienta de su estrategia comunicacional, descrita en el método “Calles, redes, medios, paredes y radio bemba” cuya autoría es atribuida a Nicolás Maduro, como una vía para reforzar el mensaje oficial en la vida cotidiana.
Ambos carruseles llevan el logo de los Tanques de Pensamiento Comunal (TPC), una estructura creada por el Mippci. Los TPC operan en las comunidades como vocerías locales encargadas de difundir contenidos, reforzar los mensajes oficiales y alinear la comunicación en el día a día.
Los dos libretos dicen cómo responder a lo que la gente escucha o recibe. Explican qué significa “verificar” desde el punto de vista del oficialismo, qué temas no se deben repetir y cómo actuar en espacios cotidianos como conversaciones entre vecinos, familiares o grupos de WhatsApp. También usan frases conocidas de campañas contra la desinformación —como “verifica”, “detente” o “no multipliques”—, pero esta vez para frenar la duda, reforzar la autoridad y evitar conversaciones que salgan del guion oficial.
Cerrar las filas en la conversación diaria
Los folletos, publicados durante los últimos días de la gestión de Freddy Ñáñez en el Ministerio de Comunicación, dicen qué se puede decir y qué no, cómo responder ante una duda o un rumor, y a quién vale la pena contestarle. Todo para evitar que se repitan versiones distintas a la del oficialismo en las conversaciones de todos los días.
Con este enfoque, el oficialismo pretende adelantarse a situaciones que considera riesgosas como fracturas internas, dudas sobre el liderazgo de Delcy Rodríguez —presidenta encargada desde el 3 de enero— o la pérdida de control del relato. Para eso, intenta influir en las conversaciones cotidianas, un terreno más difícil de vigilar que las redes sociales o los medios tradicionales.
Entonces, el oficialismo usa la llamada “Radio Bemba” como otro canal para repetir sus mensajes. Con eso busca mantener alineadas a sus bases, reforzar la lealtad y evitar dudas o cuestionamientos, sobre todo en momentos de incertidumbre.
Qué dicen las guías sobre el miedo, la duda y el enemigo

La conversación diaria —la llamada “Radio Bemba”— se presenta como un espacio donde también se libra la “guerra psicológica” o “guerra cognitiva”. Según se explica en las guías, es en este espacio donde el enemigo busca dividir usando mensajes que provocan emociones fuertes como miedo, rabia o angustia, lo que hace que este impacto emocional sea el único criterio para evaluar una información, dejando por fuera la calidad o veracidad del contenido. En conclusión, si un mensaje genera miedo, rabia, pánico o angustia se asume que busca dividir o desmoralizar.
Bajo esa lógica, la duda también se considera una amenaza. Hacer preguntas, comentar rumores o expresar desconfianza se asocia al “chisme” y a la acción del enemigo. Esta forma de evaluar los mensajes puede hacer que se descarten datos relevantes o verdaderos, solo por considerarlos “emocionales”.

Algunos temas, como el narcotráfico o los derechos humanos, se presentan como asuntos que no deben ocupar la conversación cotidiana. Cuando aparecen estos tópicos en una conversación, la instrucción es ignorarlos y se le insiste a las bases que estos señalamientos sólo buscan distraer, apartar la atención de las narrativas oficialistas: la soberanía, los recursos estratégicos y el territorio.
En los materiales también se pide detener la circulación de rumores, audios o mensajes no verificados que puedan generar dudas y usan el lema “rompe la cadena”, para advertir que reenviar ese tipo de contenido convierte a la persona en un “megáfono del enemigo”. Lo que pone en evidencia que la prioridad es evitar que se hable de ello.
Al mismo tiempo, los materiales, difundidos durante los últimos días de la gestión de Ñáñez al frente del Mippci, refuerzan la idea de que la autoridad no debe discutirse y llaman a blindar a Delcy Rodríguez frente a rumores y cuestionamientos, y la presentan como figura de continuidad y orden en medio de la crisis.

En las guías se presenta a la moral como un elemento clave en la conversación cotidiana. La alegría, el optimismo y la actitud combativa aparecen como señales de fortaleza frente a lo que describen como intentos del enemigo por generar tristeza y derrota, y mantener ese ánimo alto se muestra como parte de la respuesta esperada.
En ese sentido, quien comunica en espacios cotidianos como grupos de WhatsApp, redes sociales o la llamada “Radio Bemba”, debe cuidar sus palabras, calmar la duda y reforzar mensajes de esperanza, soberanía y victoria. La moral deja de ser algo personal y pasa a funcionar como una orden sobre cómo se habla y qué se transmite en la vida diaria.
Los dos libretos difundidos tras la detención de Nicolás Maduro, y publicados en los últimos días de la gestión de Freddy Ñáñez al frente del Mippci, detallan cómo influir en la conversación cotidiana durante la crisis: qué temas evitar, cómo responder ante rumores y a quién escuchar. En ese marco, la “Radio Bemba” es presentada como un espacio a controlar para reforzar el liderazgo y cortar comentarios que generen dudas o cuestionamientos.
Días después de la difusión de estos materiales, el 16 de enero de 2026, Delcy Rodríguez anunció la destitución de Ñáñez y nombró como ministro de Comunicación a Miguel Pérez Pirela, lo que marca un cambio en la conducción del Ministerio de Comunicación e Información.
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