Arco Minero: un territorio sin Ley del que Maduro no habló en la COP27

La narrativa que creó el chavismo en la COP27 fue clara: el capitalismo es el único culpable de la crisis ambiental, la Amazonía es un territorio vulnerable afectado por sus intereses financieros y Venezuela es un país víctima y no promotor de la deforestación. Sobre esto, los expertos no solo se ríen, sino que se alarman

Por Ariana Briceño Rojas

«Hemos viajado desde Venezuela para traer nuestra verdad», fue la frase con la inició Maduro su discurso en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27) en Egipto. Sin embargo, la verdad de la que habla Maduro se aleja por mucho de la verdad que vienen denunciando los expertos ambientales en Venezuela. Las “verdades” de Maduro coinciden en que en la Amazonía sí hay un problema, pero difieren por mucho al señalar los responsables.

Durante el periodo madurista, la deforestación en Venezuela no solo ha venido en aumento, sino que se ha legitimado la destrucción en la Amazonía a través de la creación en 2016 del Arco Minero del Orinoco, una zona especial de 111.000 kilómetros cuadrados para la concesión de minas de oro y metales preciosos que ha puesto en alarma a los defensores de los derechos ambientales del país y del mundo por el impacto climático que supone.

Para los expertos ambientales, el Arco Minero se ha convertido —además— en la legitimación de la ilegalidad ambiental en el país. A pesar que la Constitución y las leyes de Venezuela establecen el acceso a un “ambiente sano” como derecho y la protección de los ecosistemas, la minería legal e ilegal encuentra respaldo en un Gobierno que ve en la extracción minera la posibilidad de obtener dinero en medio de una crisis petrolera que ha mermado los ingresos de las arcas de la nación.

El discurso del chavismo en la COP: la culpa de los otros

En el trabajo publicado por Efecto Cocuyo sobre el discurso de Maduro en la COP27 se establecen varios argumentos con los que el gobierno venezolano quiso mostrarse ante la comunidad internacional en materia de lucha contra el Cambio Climático.

En el discurso de casi 19 minutos que ofreció Nicolás Maduro el 8 de noviembre de 2022 en la COP27 (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se realizó en Sharm El Sheikh, Egipto) el dirigente chavista señaló la urgencia de crear el “Fondo de Financiamiento de Pérdidas y Daños Climáticos”, que describió como una idea “del que venimos hablando hace unos años en Cumbres anteriores”. Entonces no habló de deforestación.

Ante esto, Pedro García Montero, experto ambiental y miembro del Grupo Orinoco, asegura que se hace este llamado mundial defender la Amazonía «cuando nosotros mismos estamos promocionando su destrucción con una actividad tan agresiva cómo es la minería».

«Será inútil, como ha sido hasta ahora, cualquier esfuerzo que emprendamos para paliar las consecuencias de este desastre ambiental si no tenemos el coraje de reconocer que esa y no otra es la causa del desastre que se avecina: el capitalismo consumista, el capitalismo voraz, depredador y destructor», señaló el presidente Nicolás Maduro en su discurso.

Pero el discurso no solo se dio en Egipto, sino que se trasladó a Twitter. Los datos reportados por Probox y Cazadores de Fake News muestran cómo los llamados Tuiteros de la Patria lograron dominar la conversación digital en la etiqueta mundial COP27 en esta red social.

El 23% de los retuits a la etiqueta COP27 a nivel mundial se hicieron a cuentas vinculadas al chavismo, especialmente a las cuentas @nicolásmaduro @VTVcanal8 @mippcivzla y @presidencialven.

Ver: La etiqueta #COP27 fue manipulada para que Maduro ampliara su desinformación, la propaganda ambiental y diplomática

El Arco Minero: un territorio sin ley

En su informe de 2022, «El Arco Minero del Orinoco y la destrucción de la reserva natural más importante de Venezuela», la ONG FundaRedes denuncia las ilegalidades que ocurren en un territorio de 111.843,70 kilómetros que representa el 12,2% de toda la superficie del país.

La destrucción de la reserva ambiental más importante de Venezuela —ubicada en los estados Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro— se genera como «consecuencia del extractivismo, la deforestación y tala indiscriminada de grandes extensiones de bosques y la minería ilegal por parte de organizaciones criminales», alerta FundaRedes.

Sin embargo, el informe pone el acento en un asunto clave: «Desde su aprobación, el Arco Minero del Orinoco (AMO) incumple un esencial y vasto articulado presente en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y en leyes orgánicas, así como la Declaración Universal de los DDHH, entre otras disposiciones y tratados suscritos por el Estado en materia de protección del ambiente».

¿Qué leyes se está saltando el Arco Minero?

Venezuela cuenta con un marco legal que regula el tema ambiental. Desde la Constitución del República, pasando por una ley orgánica y por leyes generales, el tema ambiental en el país está resguardado, al menos en la teoría.

A juicio del experto ambiental Alejandro Álvarez, coordinador general de Clima 21, no se necesitan más leyes en el país. «Venezuela no solamente tiene una legislación muy importante, sino que tiene una cantidad de convenciones internacionales firmadas por el Estado venezolano y qué son de obligatorio cumplimiento. El problema es que no se cumplen».

Con esta afirmación concuerda Pedro García Montero, experto ambiental y miembro del Grupo Orinoco. «Tenemos un marco legal ambiental suficiente, lo que no hay es la aplicación estricta y rigurosa de la Ley y las violaciones del ambiente quedan en total».

Pero, ¿qué leyes concretas se está saltando el gobierno de Maduro con el Arco Minero?

  • La Constitución: El artículo 127 establece que «es un derecho y un deber de cada generación proteger y mantener el ambiente en beneficio de sí misma y del mundo futuro. Toda persona tiene derecho individual y colectivamente a disfrutar de una vida y de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado».
  • La Ley Orgánica del Ambiente: En su artículo 21 establece que «las actividades susceptibles de degradar el ambiente en forma no irreparable y que se consideren necesarias por cuanto reporten beneficios económicos o sociales evidentes, sólo podrán ser autorizados si se establecen garantías, procedimientos y normas para su corrección. En el acto de autorización se establecerán las condiciones, limitaciones y restricciones que sean pertinentes».
  • Ley Forestal de Suelos y Agua: El artículo 12 establece que «los Parques Nacionales solamente se utilizarán para solaz y educación del público, para turismo o investigaciones científicas, en las condiciones que determinen los respectivos Decretos o Resoluciones del Ministerio de Agricultura y Cría. Las riquezas naturales existentes en los Parques Nacionales, no podrán ser sometidas a intervenciones que perjudiquen las funciones de los Parques, ni explotadas con fines comerciales».
  • Los expertos ambientales coinciden que ni se está protegiendo el ambiente como exige la Constitución, no se está respetando la esencia de los 5 parques nacionales que atraviesa el Arco Minero como exige la Ley Forestal de Suelos y Agua. Además, justificar la explotación por el artículo 21 de la Ley Orgánica del Ambiente que señala que es posible el beneficio económico mientras el daño no sea irreparable y que se corrija, no se aplica en este caso.

«No hay una política sería por parte del Estado para recuperar ese territorio (Arco Minero) y mucho menos recursos. Los recursos que se están extrayendo que la mayoría no son declarados. Son millones de dólares que salen del país por el oro y el coltán. Es verdaderamente una tragedia contar lo que está ocurriendo en el arco minero y sus áreas», asegura García Montero.

Además de esto, el experto ambiental Alejandro Álvarez también señala que hay acuerdos internacionales a los que Venezuela no se está suscribiendo o que no está ratificando, evidenciando así la poca importancia que el Gobierno le da a este tema.

«Venezuela firmó el convenio de Minamata, que es el convenio que regula mundialmente el tema del mercurio, pero no lo ratificó», apunta Álvarez.

El Convenio de Minamata sobre el Mercurio, suscrito el 10 de octubre de 2013, hace un llamado a proteger la salud humana y el medio ambiente de las emisiones y liberaciones antropogénicas de mercurio y de compuestos de mercurio. Siendo el mercurio uno de los principales elementos para extraer oro, la contaminación en la zona del Arco Minero es evidente.

Además de la no ratificación del Convenio de Minamata, Álvarez resalta que Venezuela no se suscribió al reciente Acuerdo de Escazú, el primer tratado ambiental de América Latina y el Caribe que entró en vigor el 22 de abril de 2021 y que tiene como objetivo garantizar la implementación plena y efectiva en América Latina y el Caribe de los derechos de acceso a la información ambiental, participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales y acceso a la justicia en asuntos ambientales.

«Venezuela nunca quiso participar y mucho menos ratificar ese acuerdo para que todas las personas, medios de comunicación y para que cualquier persona tenga acceso a información que va desde lo más simple, cómo cuándo viene agua a mi casa o si esa agua es potable, o si hay algún tipo de contaminación cerca de mi casa que va a afectar el agua que tomo», apunta el coordinador general de Clima 21.

También hay faltantes en materia legal e institucional en el país. Por ejemplo, a pesar de ser firmante de tratados internacionales en la materia, aún no existe aún una Ley de Cambio Climático —aunque se ha anunciado que se estudia una en la Asamblea Nacional— pero por tanto no existe el debido Centro Nacional de Cambio Climático sino que se inventaron un Centro Nacional de Monitoreo de Cambio Climático y unas «Brigadas Juveniles contra el Cambio Climático» que nada tiene que ver con los reclamos de los jóvenes ambientalistas en reducir la producción y subsidio de combustibles fósiles sino de expandir la propaganda oficial.

Entre los compromisos legales, Venezuela apenas se ha publicado dos Comunicados Nacionales de Cambio Climático, documento que cuenta las emisiones y riesgos para el país. Uno en 2005 con datos de 1999 y otros en 2017 con datos de 2010, mientras desde 2020 se anunció que se elabora una Tercera Comunicación sin conocimiento de los destacados científicos Alicia Villamizar y Juan Carlos Sánchez, quienes fueron co-ganadores del Premio Nobel de la Paz como parte del Panel Intergubernamental de Cambio Climático. Omisiones que llevaron a la Academia Nacional de Ciencias a elaborar su propio Primer Reporte Académico de Cambio Climático, como han hecho tantas ONG en Venezuela para atacar la escasez de datos oficiales.

Hay más faltantes, un Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático, que sirva para elaborar e implementar políticas para reducir y atender situaciones como las sucedidas con las torrenciales lluvias en Tejerías, Aragua, durante el 2022.

Tampoco se han actualizado desde 2017 las Contribuciones Nacionales Determinadas, que es un documento inventario que muestre una base de datos de cuántas emisiones contaminantes producen todos los sectores económicos del país, sean públicos o privados que debe presentarse de forma pública anualmente en cada COP. Venezuela —varias veces— en lugar de cargar una base de datos, envía un documento con la promesa de hacerlo o asegurando que Misión Vivienda es su política de adaptación al cambio climático. Lo más reciente es un larguísimo documento fechado en noviembre de 2021 prometiendo que sí se hará la actualización del cálculo, como puede verse en la web de la COP27 de Naciones Unidas.[1] 

La Amazonía: ¿por qué es tan importante?

La importancia de la Amazonía traspasa las fronteras latinoamericanas. La Amazonía, con 7,4 millones de km2 representa el 4,9% del área continental mundial, y cubre extensiones de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela. Es una de las más grandes masas boscosas que aún quedan en el mundo, junto a la selva tropical alrededor de la República del Congo.

«Es una zona que tiene una enorme cantidad de dióxido de carbono que los árboles absorben a través del proceso de fotosíntesis. Además, no solo está asociado al futuro del planeta, sino que para Venezuela representa el 80% del agua dulce del país y cuenta con una enorme cantidad de diversidad biológica que potencialmente pueden traer soluciones a muchos de los problemas económicos que tenemos sin necesidad de destruirlo», señala Alejandro Álvarez.

Para Pedro García, el bosque presenta una especie de cosecha oculta. «Con la preocupación por el cambio climático, el bosque es una gran superficie de secuestro de CO2 a través del proceso fotosintético, a través del proceso de acumulación de materia orgánica y de la masa vegetal en el suelo. Es un gran reservorio de biodiversidad», asegura. 

Los resultados del Arco Minero: ¿se justifica tanta destrucción?

El ministro de Ecosocialismo de Venezuela, Jesús Lorca, aseguró en un programa de VTV que «en los últimos 20 años Venezuela ha frenado la deforestación en 47%». Sin embargo, los expertos ambientales de Venezuela cuestionan esta cifra.

Los datos de deforestación que se conocen y que recogen organismos como SOS Orinoco y Clima 21 muestran otra realidad. Se han perdido 2,2 millones de hectáreas en bosques. Eso es como 17 veces el tamaño de Caracas con su Área Metropolitana o dos veces el anfitrión del Mundial, Catar.

¿Se justifica este nivel de deforestación? Según el coordinador de Clima 21 al país no está ni siquiera entrando la totalidad del dinero proveniente de la minería.

«El Arco Minero fue una política de Estado que buscó supuestamente lograr un financiamiento del Estado, ya que habían caído fuertemente los ingresos petroleros. Eso no se ha logrado. Los estimados indican que del 100% del oro extraído de Venezuela solo 20% va hacia Banco Central, el otro 80% desaparece por redes criminales que no están siendo atacadas. En ese proceso ocurre deforestación y contaminación por mercurio. El mercurio se vende y se utiliza de manera totalmente indiscriminada», señala Alejandro Álvarez.

Carlos García Rawlins http://elestimulo.com/climax/se-muere-la-cuenca-del-caura-del-orinoco/

El experto ambiental Pedro García concuerda con esto. «Para nadie es un misterio del Arco Minero está provocando deforestación, que se están contaminando cuerpos de agua por los aceites desechos sólidos, por el mercurio y el cianuro. El arco minero está destruyendo cursos de agua. Se está destruyendo la topografía. El arco minero está destruyendo los paisajes naturales. Está acabando con la biodiversidad. Está provocando la movilización de la fauna a otros sitios», dice.

El gran problema para los expertos ambientales es que las zonas afectadas por mercurio en la zona al sur de Venezuela y las zonas muy deforestadas van a tardar miles de años en recuperarse.

«La naturaleza tiene capacidad infinita de recuperación, pero no a escala humana. Pasarán miles de años para que vuelva a recuperarse. Eso es poco para el planeta, pero para los humanos es un tiempo extraordinariamente grande», concluye Álvarez.


Este trabajo forma parte de las entregas de la Coalición Informativa “C-Informa”, equipo periodístico venezolano que tiene como objetivo hacerle frente a la desinformación y está integrado por MedianálisisEfecto CocuyoEl EstímuloCazadores de Fake News y Probox con el soporte del Consorcio para Apoyar el Periodismo Independiente en la Región (CAPIR) y la asesoría de Chequeado de Argentina y DataCrítica de México.