Luego de casi 48 horas de detención, 35 cuentas de Instagram vinculadas con organismos de seguridad del Estado venezolano desplegaron una campaña de desprestigio contra el rescatista voluntario. El análisis de las publicaciones muestra un patrón de difusión coordinado que replica una estructura de propaganda digital documentada en 2025.
El doble sismo que sacudió el centro-norte de Venezuela el 24 de junio dejó, según el último reporte oficial ofrecido el 13 de julio por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, un saldo de 4.561 personas fallecidas, 16.740 heridas y casi 18.000 personas sin vivienda. Casi tres semanas después del hecho, mientras continúan las labores de rescate y recuperación de cadáveres en la zona de La Guaira —la más golpeada por los terremotos—, persisten los reclamos ciudadanos por lo que consideran una respuesta insuficiente del Estado ante la emergencia.
En medio de esos reclamos surgió la figura de Wilmer Antonio Cruz, un voluntario que se hizo conocido como «El Topo de La Guaira» por participar en las labores de búsqueda y rescate y por denunciar públicamente, ante medios de comunicación, la falta de maquinaria y apoyo oficial. Su popularidad y sus críticas antecedieron un episodio que, días después, derivó en una campaña de difusión coordinada desde cuentas oficiales de seguridad del Estado para cuestionar su imagen pública.
Cruz ganó notoriedad durante la emergencia por ingresar a los escombros de edificios colapsados para buscar sobrevivientes. En una de las entrevistas que le realizaron mientras participaba en las labores de rescate, mostró sus manos lastimadas por la falta de equipo adecuado y expresó su molestia por la ausencia de apoyo estatal, así como su percepción de abandono frente a la magnitud de la tragedia.
Su testimonio, sumado a la difusión que alcanzó en redes sociales, lo convirtió en una de las figuras más visibles de las críticas ciudadanas a la gestión oficial de la emergencia.
Detención y liberación de “El topo de La Guaira”
En la noche del miércoles 1 de julio comenzó a circular en redes sociales la denuncia sobre la desaparición de Wilmer Cruz. Según la versión difundida por la ONG Provea, el voluntario fue interceptado mientras realizaba labores de rescate en la OPP-26, uno de los edificios de un urbanismo de Misión Vivienda en Caraballeda, por una comisión de funcionarios vestidos de negro que le indicaron que le entregarían un martillo neumático para continuar las labores de búsqueda. Sus familiares denunciaron haber perdido contacto con él y desconocer su paradero.
Dos días después, en la tarde del viernes 3 de julio, Provea confirmó a través de una publicación en X que Cruz había sido excarcelado bajo una medida cautelar sustitutiva de libertad con régimen de presentación, tras haber sido presentado ante un tribunal en funciones de control, aunque no hay información sobre los delitos imputados. La liberación también quedó registrada en un video difundido en redes sociales, en el que se le observa saludando a las personas que lo esperaban.
“Puro show”: la campaña de difusión coordinada desde cuentas de cuerpos de seguridad
Al día siguiente de su excarcelación, el 4 de julio, comenzó a circular un video titulado «Show puro Show», que combina fragmentos de las grabaciones más virales de Cruz, una captura de la publicación en la que Vente Venezuela denunció su detención, y la intervención del creador de contenido Manuel Brito.
En el material, Brito afirma que Cruz iba a ser linchado por vecinos del sector que lo señalaban de haber sustraído dinero y objetos de valor de viviendas afectadas por el terremoto. El video también refiere que Wilmer Cruz tiene antecedentes penales por hurto y posesión de sustancias ilícitas.
El video no contiene ninguna intervención de un vocero oficial ni constituye un reporte institucional. Sin embargo, su difusión se originó y se propagó principalmente a través de cuentas de organismos oficiales de seguridad del Estado que lo compartieron con el mismo texto: «Conoce la verdad sobre el nuevo ‘héroe’ de la oposición venezolana» junto a las etiquetas “#Venezuela #LaGuaira #Topo #terremoto”.
El rastreo de las publicaciones identificó un total de 35 cuentas de Instagram involucradas en la difusión del video. La primera publicación se realizó el 4 de julio a las 8:25 p.m. desde la cuenta del programa «Con el Mazo Dando», conducido por Diosdado Cabello, ministro del Interior y máxima autoridad de los cuerpos de seguridad del Estado.
A esa publicación le siguió la de 25 cuentas vinculadas al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) —entre ellas la del propio director del organismo, Douglas Rico, la cuenta de Prensa CICPC, y varias delegaciones estadales y municipales—, así como 6 cuentas vinculadas a la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y 3 cuentas vinculadas a la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

La distribución de los timestamps evidencia que la difusión no siguió un comportamiento orgánico, sino una estrategia concentrada principalmente en horario nocturno. El 4 de julio, entre las 8:25 p.m. y las 11:32 p.m., se publicaron 25 de las 35 piezas identificadas. La actividad continuó el 5 de julio, con las 10 publicaciones restantes distribuidas entre las 12:16 a.m. y las 5:05 p.m.
Dentro de la difusión se identificaron publicaciones simultáneas; el 4 de julio, a las 9:25:12 p.m., un grupo de 5 cuentas institucionales de la Policía Nacional Bolivariana difundió el material exactamente al mismo tiempo, mediante una publicación compartida; el mismo fenómeno se repitió a las 9:58:11 p.m. con otras 2 publicaciones de cuentas de la delegación de Distrito Capital y de la delegación municipal Baruta-Chacao del CICPC.
La red de «Con el Mazo Dando» y el CICPC: un patrón ya documentado
Este tipo de coordinación entre el programa «Con el Mazo Dando» y cuentas institucionales del CICPC no es un hallazgo aislado. En 2025, una investigación de La Hora de Venezuela identificó una red de propaganda y acoso digital consolidada desde ese programa y distintos cuerpos policiales del Estado, con el CICPC como pieza central. Según esa investigación, el contenido del programa es replicado mediante etiquetas y publicaciones desde cuentas institucionales del CICPC, que funcionan como nodos centrales desde los cuales el mensaje se disemina hacia cuentas estadales y municipales, conformando una estructura de amplificación de varios niveles.
La secuencia de difusión identificada en el caso de Wilmer Cruz —con la publicación inicial desde «Con el Mazo Dando» y su posterior réplica a través de cuentas del CICPC, la PNB y la GNB— coincide con esa estructura documentada previamente.
El caso de Wilmer Cruz, «El Topo de La Guaira», muestra cómo una figura que se hizo pública por sus críticas a la gestión estatal de la emergencia sísmica pasó, en cuestión de días, a ser objeto de una campaña coordinada de desprestigio por 35 cuentas en Instagram de organismos oficiales de seguridad, un comportamiento que corresponde con una estructura de amplificación digital ya documentada en 2025.
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