Decálogo para navegar en la era de la desinformación y el discurso de odio

Sin importar su origen o sesgo político, todo internauta necesita herramientas para contrarrestar el acecho de la desinformación reinante en las diversas plataformas

En un mundo cada vez más saturado de información, desinformación, propaganda y discursos de odio, es esencial que la sociedad civil se equipe con herramientas efectivas para discernir y combatir estos fenómenos. Presentamos un decálogo con pautas claras y prácticas para entender y abordar estos desafíos, incluso en la era de la inteligencia artificial, promoviendo un enfoque crítico y respetuoso hacia la información y la comunicación en nuestra sociedad.

La era digital ha traído consigo una avalancha de información que, si bien ha democratizado el acceso al conocimiento, también ha generado desafíos sin precedentes en cuanto a la veracidad y la calidad de la información que consumimos. La falsa equivalencia entre medios con sesgos e intereses definidos por políticas de Estado, así como la proliferación de cuentas en redes sociales que se hacen pasar por noticieros, o los diferentes sites y medios proxy que sirven a intereses políticos o comerciales son algunas de las fuentes de desinformación a las que se expone la sociedad civil.

En este contexto, se hace crucial desarrollar habilidades que permitan, a todos los sectores, navegar de manera crítica y consciente a través del vasto mar de contenidos y fuentes de información disponibles. 

Por esto, el siguiente decálogo representa un compendio de estrategias que, desde Cazadores de Fake News, consideramos clave para una navegación informada y responsable en el actual panorama mediático digital.

1. Diversificar fuentes: Resulta esencial consultar una amplia variedad de fuentes de información. La búsqueda de múltiples perspectivas a través de diferentes fuentes permite una comprensión más equilibrada y evita la dependencia de una sola fuente o de aquellas conocidas por su sesgo ideológico. Esto incluye a los medios de reconocida trayectoria que el usuario acostumbra a leer, pero también medios de igual trayectoria con líneas editoriales que hagan contraste, lo que ayuda a obtener una visión más equilibrada y a salir de la trampa de las burbujas informativas o cámaras de eco ideológicas. 

Adicionalmente, es beneficioso consultar bases de datos en internet que dan información sobre medios de comunicación, como mediabiasfactcheck.com o ground.news. Estos recursos pueden brindar una idea clara del tipo de sesgo que posee un medio y de su historial en la amplificación de desinformación. Así, pueden ayudar a los lectores a identificar y consultar fuentes de alta calidad, contribuyendo a una mejor comprensión y análisis crítico de la información.

Priorizar fuentes con rigor periodístico permite filtrar efectivamente el contenido sensacionalista o propagandístico, obteniendo así una visión más clara y fiable de los hechos relevantes.

2. Verificar los hechos: Antes de aceptar y compartir información, es esencial buscar su confirmación en servicios de verificación de hechos independientes y reconocidos. Esta es una responsabilidad de los periodistas y medios de comunicación, pero también de los usuarios que podrían encontrar matices en la información al consultar varias fuentes de información.

Noticias basadas en denuncias incomprobables, únicas fuentes anónimas en redes sociales o impulsadas desde sectores que se benefician de ella deben ser cuestionadas por el usuario. 

3. Alfabetización mediática: Comprender los diferentes tipos de contenido mediático y cómo operan los medios y las redes sociales es crucial para identificar información sesgada o falsa.

Cada medio de comunicación responde a una línea editorial que, a su vez, congenia con la del usuario asiduo, pero en la era digital de la información, también compiten por su atención una serie de portales y cuentas de redes sociales que, detrás de la fachada de un medio de comunicación, responden a intereses comerciales o políticos. Esto abre el abanico de opciones a emisores de información a falsos portales de noticias y medios proxy (intermediarios repetidores de ciertas narrativas) que responden a intereses definidos y no al objeto social del periodismo ético y responsable. 

Reconocer señales de sesgo en la presentación de noticias, como el tono de los titulares y la selección de información, es esencial para distinguir entre contenido informativo y contenido clickbait o desinformativo que tiene como objeto manipular a la audiencia.

4. Reconocer sesgos personales: Ser consciente de los propios prejuicios permite al ciudadano o usuario una percepción más objetiva de la información y reduce la difusión de datos sesgados. El usuario que conoce sus sesgos está más dispuesto a resistir el impulso de compartir una noticia “escandalosa” que confirma sus sesgos y a verificarla primero en otras fuentes, lo que ralentiza la difusión de contenidos desinformantes. 

5. Fomentar el pensamiento crítico: Adoptar una actitud de cuestionamiento activo ante la información recibida, analizando sus fuentes, motivaciones y evidencia ayuda a sanear el ecosistema informativo. Dejar de consumir contenidos o fuentes de información de baja calidad o con intereses evidentes y promover aquellos que sí aportan elementos de juicio ante un hecho de interés público es crucial para fortalecer a la opinión pública. 

Ejemplo: Preguntas clave como “¿Cuál es la evidencia detrás de esta afirmación?” y “¿Cuáles son los posibles sesgos de la fuente?” pueden guiar el pensamiento crítico al evaluar información.

6. Promover el respeto y la empatía: Es clave evitar el lenguaje que incita al odio y fomentar un diálogo que respete la dignidad de todos los individuos y grupos. En una era de ideas contrastantes y polarización, el reconocimiento y aceptación del otro, incluso de aquél que tiene ideas contrarias a las propias, es el punto de partida para la construcción de una verdadera sociedad plural e inclusiva.

7. Entender el contexto: Analizar el contexto histórico y político de la información permite comprender mejor sus raíces y repercusiones. Ningún hecho es aislado, considerar eventos pasados similares y la evolución de la situación a lo largo del tiempo proporciona una visión más completa y precisa de la información presente.

8. Denunciar la desinformación y el discurso de odio: Actuar activamente contra los contenidos dañinos, reportándolos a las autoridades o plataformas correspondientes ayuda a sanear el ecosistema informativo. 

Redes sociales como X se han ganado la fama de violentas o polarizadas a pesar de los esfuerzos de las plataformas por restringir el discurso de odio. El usuario puede participar activamente de este saneamiento al no involucrarse en tendencias de acoso o ataque contra un objetivo, reportando contenido potencialmente dañino y, sobre todo, evitando difundir desinformación y discurso de odio. 

9. Apoyar al periodismo independiente y de calidad: Favorecer a los medios que demuestran integridad y compromiso con la objetividad y la verdad. Esto se puede lograr con la difusión de sus contenidos y la participación activa dentro de sus comunidades en las diferentes plataformas, que permite una mayor y mejor difusión de contenidos confiables por encima de los publicados por propagandistas, desinformantes o redes de odio.

10. Promover la educación y el diálogo intergrupal: Participar en iniciativas que fomenten el entendimiento y la cooperación entre distintos sectores de la sociedad. Involucrarse en proyectos educativos o eventos, como foros comunitarios o digitales, programas de sensibilización y discusiones constructivas dentro de las diversas plataformas contribuye a cimentar puentes de entendimiento y cooperación entre grupos diversos.

Este decálogo ofrece una guía práctica y efectiva para enfrentar los desafíos que plantea el actual panorama informativo contaminado por la desinformación y el discurso de odio. Al adoptar estas estrategias, no solo nos convertimos en consumidores más informados y críticos de la información, sino que también contribuimos activamente a la creación de un entorno comunicativo más saludable y respetuoso. En última instancia, estas prácticas fortalecen la democracia y promueven una sociedad más informada, empática y unida.


Cazadores de Fake News investiga a detalle cada caso, mediante la búsqueda y el hallazgo de evidencias forenses digitales en fuentes abiertas. En algunos casos, se usan datos no disponibles en fuentes abiertas con el objetivo de reorientar las investigaciones o recolectar más evidencias.

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