No es cierto que el fracking haya causado los recientes terremotos de Colombia y Venezuela

El fracking sólo puede generar sismos moderados y superficiales en las áreas de explotación, mientras que los de Venezuela y Colombia se originaron por causas geológicas entre 20 y 100 km de profundidad. Ninguno de los dos países tiene operaciones activas de fracking.

Circula en redes sociales un video que atribuye el origen de los sismos que recientemente sufrieron Colombia y Venezuela al fracking (o fracturación hidráulica), un método para extraer gas y petróleo que consiste en inyectar agua, arena y químicos a una fuerza muy alta para romper la roca y dejar salir esos combustibles.

La investigación de Cazadores de Fake News determinó que esta información es engañosa. La evidencia disponible confirma que los terremotos que sacudieron a Venezuela el 24 de junio y a Colombia el 10 de agosto tuvieron ambos un origen tectónico. 

Cabe destacar que el fracking sí puede generar microsismos en áreas cercanas a la actividad de explotación de hidrocarburos. El caso más citado ocurrió en 2016 en Pawnee, Oklahoma y tuvo una magnitud de 5,6 con epicentro de más o menos 5 kilómetros. Sin embargo no existen indicios que indiquen que Colombia o Venezuela realicen explotación comercial de hidrocarburos con fracking en la actualidad. 

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Los registros verificables indican que Venezuela utilizó la técnica del fracking en la recuperación de pozos del Distrito Norte de PDVSA en el estado Monagas entre 2006 y 2015, sin evidencias de operaciones actuales que puedan vincularse a estos sismos.

El campo petrolero más cercano con fracturamiento hidráulico documentado en el pasado es Orocual, en el estado Monagas, ubicado a unos 420 kilómetros de los epicentros del doblete sísmico registrado en La Guaira. Esa distancia hace geológicamente imposible que uno explique al otro.

Los sismos explicados

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el Servicio Geológico Colombiano (SGC) y la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS) coinciden en que los sismos tuvieron epicentros de entre 20 y 100 kilómetros de profundidad, una cifra propia de la actividad geológica y no de intervenciones humanas en la superficie.

Aunque los recientes sismos de Colombia y Venezuela ocurrieron sobre la placa Sudamericana y tuvieron magnitudes similares, fueron provocados por sistemas de fallas y dinámicas de placas totalmente distintas:

El terremoto en Colombia, del 10 de agosto de 2026, registró una magnitud de 7,4 y fue de tipo intraplaca por subducción, lo que indica que una de las placas tectónicas se hundió bajo la otra. Este sismo se produjo a más de 100 km de profundidad, específicamente por la deformación de la placa de Nazca al hundirse bajo la placa Sudamericana en la zona del Chocó.

Mientras que los terremotos del 24 de junio de 2026 en Venezuela (Mw 7,2 y 7,5), fueron de tipo superficial de rumbo o transcurrente que ocurre cuando dos bloques de la corteza terrestre se deslizan de forma horizontal, uno al lado del otro, a lo largo de una falla. Estos sismos se originaron a menos de 20 km de profundidad debido al desplazamiento lateral entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana en lo que se conoce como el sistema de fallas Boconó-San Sebastián.

Imágenes satelitales tomadas antes y después del doble sismo en Venezuela, procesadas mediante la técnica de pixel tracking, permitieron a Colombia Check identificar desplazamientos de más de tres metros en la superficie cerca de Maiquetía y Caraballeda, al este de Caracas. Este tipo de desplazamiento del terreno es una firma característica de la actividad tectónica y no tiene relación con procesos de extracción de hidrocarburos.

Rojo: movimiento hacia el este. Azul: movimiento hacia el oeste. Fuente: Colombia Check, 3 de julio de 2026

El fracking puede producir sismos en áreas cercanas a las actividades de explotación, pero de magnitud moderada y a poca profundidad, muy lejos de lo registrado en los terremotos recientes de Venezuela y Colombia. La evidencia sismológica, satelital y la ausencia de operaciones activas de fracturamiento hidráulico confirman que el origen de estos sismos es tectónico y no producidos por la explotación petrolera.

Metodología

Cazadores de Fake News investiga cada caso mediante la búsqueda y el hallazgo de evidencias forenses digitales en fuentes abiertas. En algunos casos, se usan datos no disponibles en fuentes abiertas con el objetivo de reorientar las investigaciones o recolectar más evidencias.

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