(Más) propaganda con formato de verificación

La noche de este 9 de agosto, Venezolana de Televisión (VTV) y el Sistema Nacional de Medios Públicos transmitieron «La autopsia de una mentira», un video de 18 minutos sobre la desinformación que circuló tras el doblete sísmico del 24 de junio, de acuerdo a la interpretación gubernamental. En redes sociales comenzó a difundirse primero a través de las cuentas del Mippci.

Aunque adopta el formato y el vocabulario del análisis de desinformación, mencionando «detonadores», «amplificadores» y una «ventana crítica de 48 horas», el video se presenta como un minidocumental de verificación, pero en realidad es una pieza de propaganda gubernamental dedicada a combatir principalmente dos ideas: que el Estado abandonó a la zona del desastre y que su respuesta fue insuficiente. Con esa premisa estigmatiza a medios internacionales y a periodistas venezolanos y extranjeros que cubrieron la emergencia.

Es cierto que durante esas horas circularon rumores, información errónea y desinformación (que son cosas distintas) de forma real y abundante y organizaciones de verificación venezolanos y de toda la región desmontamos múltiples videos descontextualizados, provenientes de otras catástrofes. Uno de los bulos desmontados fue una falsa alerta de tsunami que, aunque el video atribuye a comunicadores venezolanos, en realidad fue originada en una advertencia real del servicio meteorológico de Estados Unidos para el Caribe, que se viralizó a pesar de ser rápidamente cancelada.

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El video construye su credibilidad sobre algunos de esos casos, usándolos como puerta de entrada para acusaciones mucho más amplias y graves.
Su relato también se ancla en un puñado de cuentas que tienen un historial documentado de difusión de desinformación, pero extrapola esa misma etiqueta a medios y periodistas profesionales, incluidos varios que reportaron desde las zonas afectadas. La pieza cierra con una galería de doce rostros donde conviven perfiles que no tienen nada en común, unidos únicamente por haber cubierto la tragedia fuera del circuito oficial.

El video también sugiere que la desinformación post-sísmica fue coordinada, pero no lo logra probar porque en realidad no hubo coordinación. Presenta una ilustración creada con inteligencia artificial en la que dos comunicadores parecen haber acordado difundir desinformación, aunque no aporta evidencia de ese acuerdo, y asegura que decenas de medios operaron con una «clara coordinación» que tampoco demuestra. Sostiene incluso que la falsa alerta de tsunami buscaba la retirada de los equipos de rescate, mientras que lo que circuló en esas horas fue, según nuestras verificaciones, mayormente rumor e información errónea espontánea, no desinformación deliberada.

El video equipara, además, haber activado protocolos y decretos con haber respondido de manera suficiente, dos cosas que la pieza funde en una sola. La validación de esta narrativa se apoya en menciones a la ONU y declaraciones positivas de un funcionario estadounidense, un uso selectivo de autoridad que convive con la descalificación de los medios que recogieron testimonios de damnificados pidiendo ayuda y describiendo una respuesta gubernamental que existió, pero que fue percibida por gran parte de la población afectada como insuficiente.

En sus 18 minutos tampoco aparece el vacío de información oficial que esos rumores llenaron. FUNVISIS publicó su primer desmentido de la falsa alerta de tsunami el 12 de julio, 18 días después del sismo, uno de los múltiples ejemplos de respuesta comunicacional insuficiente y tardía que influyó en la ola de desinformación post-sísmica.

La percepción de abandono que el video atribuye a una fabricación mediática también se alimentó de ese silencio.

Por: Equipo de Cazadores de Fake News

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