Un personaje creado con IA por una academia de comunicadores oficialista enseña a la audiencia a censurar cuentas en redes sociales
“Ramón Cero” se presenta como un verificador de bulos sobre la emergencia sísmica en Venezuela, pero varias de sus publicaciones atacan a la prensa independiente e incitan campañas de reportes masivos
Por: Equipo de Cazadores de Fake News. 13 de agosto de 2026.
“Exponer las mentiras de estos mercaderes del dolor ya no alcanza, es hora de actuar. Saquen sus celulares que hoy nosotros mismos les bajamos la santamaría a su circo”, dice una marioneta sobre un fondo de set de noticias, antes de mostrar el perfil de Instagram del comunicador venezolano Seir Contreras.
“Este, que inventa rescates falsos de madrugada, vive del morbo y de tus interacciones. ¿La solución? Cortarles el oxígeno digital, es rápido, no cuesta nada y duele más que mil comentarios”, continúa, mientras en pantalla se muestra, paso a paso, cómo reportar su contenido por “desinformación”.
Pero quien habla no es periodista, ni verificador, ni un ciudadano indignado. Tampoco es una marioneta real. Es “Ramón Cero”, un personaje generado con herramientas de inteligencia artificial de Google, una nueva iniciativa usada por el oficialismo venezolano para “desmentir” los bulos surgidos tras los terremotos del 24 de junio en Venezuela.
Varios de los videos en los que habla el personaje virtual fueron compartidos en Instagram por las cuentas de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) y por la de su rectora, la diputada oficialista Tania Díaz.
Las frases provienen de un video titulado “¡Clausuremos su circo!”, publicado el 28 de julio y dirigido contra el medio digital Impacto Venezuela y contra Contreras, quien ha mantenido una cobertura continua en la zona del desastre, en La Guaira. El oficialismo ha acusado a Contreras en varias ocasiones de supuestamente amplificar desinformación de manera intencional, aunque en los días posteriores a los terremotos otros comunicadores cercanos al gobierno y cuentas institucionales del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) también difundieron bulos y rumores.
En sus primeros videos, Ramón Cero criticaba casos notables de desinformación post-sísmica, aunque sin basar sus desmentidos en una metodología técnica de verificación ni en evidencia contrastable. También atribuía la difusión de esos contenidos a supuestos amplificadores, sin probarlo y sin abordar el origen de lo que decía desmentir. La pieza contra Contreras, sin embargo, abandona ese formato y se convierte en un tutorial que instruye a la audiencia sobre cómo reportar cuentas en Instagram y TikTok, bajo el pretexto de contener información falsa o engañosa.
¿Quién es Ramón Cero?
La cuenta debutó el 14 de julio en Instagram y TikTok con una imagen del avatar y una presentación en primera persona: “Soy Ramón Cero, periodista. Y no, no esperen verme haciendo bailes en tendencia”. Al menos uno de los videos publicados conserva la marca de agua de Gemini, la herramienta de inteligencia artificial de Google.
Desde entonces, bajo el lema “¡Descubriendo la verdad, desmintiendo al embustero!”, la cuenta ha realizado — hasta el momento — 26 publicaciones entre reels y fotografías sintéticas que muestran al personaje conduciendo por una autopista de Caracas, posando en su supuesto camerino o contemplando la capital desde un mirador; imágenes que no aportan verificación alguna, pero buscan fabricar la ilusión de un personaje con vida propia.
El eslogan asume que todo bulo se difunde de manera intencional, un supuesto que separa a este tipo de iniciativas de tipo propagandístico de la verificación profesional. En contextos de emergencia, gran parte de los desórdenes informativos que circulan en redes sociales son rumores o información errónea difundida de manera espontánea, que surge ante los vacíos de información sobre lo ocurrido.
Sus contenidos en Instagram no son publicados de manera aislada por la cuenta oficial del personaje. Son compartidas de forma colaborativa junto a los perfiles de La Universidad Internacional de las Comunicaciones, (LAUICOM) y de Tania Díaz, quien además de rectora es diputada del PSUV y ex ministra de Comunicación e Información, y en varios casos con las cuentas de sedes territoriales de LAUICOM como la del estado Zulia y con la cuenta del podcast “Sin Truco ni Maña”, conducido por Díaz y el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello.
Esa coautoría, presente desde los primeros contenidos de la cuenta, demuestra el vínculo institucional detrás de la apariencia de verificador independiente de la cuenta. LAUICOM, cuya creación decretó Nicolás Maduro en diciembre de 2019, funciona en la antigua sede del diario El Nacional, embargada en 2021 como parte de la indemnización que Cabello reclamaba por una demanda de difamación iniciada en 2015.
La universidad organiza su oferta académica en torno a conceptos como la comunicación de liberación, la descolonización del pensamiento y la comunicación política antiimperialista, mientras que sus diplomados y talleres están dirigidos principalmente a militantes del PSUV, movimientos sociales aliados y personal de medios públicos y comunitarios del Estado.
Propaganda disfrazada de verificación
El repertorio de temas que Ramón Cero elige “desmentir” no cubre el volumen de bulos virales que circuló durante la emergencia sísmica, sino que se enfoca en casos de interés político, como la supuesta falsa alerta de tsunami, las denuncias sobre niños huérfanos “entregados a desconocidos”, una presunta confirmación de la CIA sobre fraude electoral o la alerta de la Federación Médica Venezolana ante la detección de casos de Hantavirus.
Todos son señalamientos que cuestionaron la respuesta del gobierno venezolano ante la emergencia y que el oficialismo describe —sin probarlo con evidencias concretas— como parte de una campaña coordinada de desinformación diseñada para generar alarma social. Para sustentar sus desmentidos, la cuenta recurre exclusivamente a publicaciones de instituciones del Estado, como la Cancillería, el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información (Mippci) o la Fuerza Armada Nacional, y las contrapone a contenidos de medios nacionales e internacionales, creadores de contenido o cuentas de partidos de oposición.
Así, el formato de “verificación” opera como envoltorio de una sola línea informativa, la del Estado, sin contraste con otras fuentes.
Una técnica de censura digital
“No comenten, reporten. La verdad y la limpieza digital están en nuestras manos”, instruye el personaje en una parte del video del 28 de julio. La táctica da continuidad a prácticas de censura digital ya documentadas del oficialismo venezolano, como las campañas coordinadas para dar de baja cuentas que impulsaban funcionarios del Mippci, bajo la gestión del ex ministro Freddy Ñáñez, a través de SISCOM, una aplicación de mensajería interna bajo control de ese ministerio actualmente fuera de servicio.

Entre abril y mayo de 2026, además, medios venezolanos como Armando.info, La Gran Aldea y Con La Lupa sufrieron bajas y suspensiones de contenido en Instagram tras reclamos coordinados por supuestos derechos de autor, otra vía de reporte utilizada para retirar coberturas periodísticas. Esos reclamos, según documentó Cazadores de Fake News, no provinieron de una instancia gubernamental sino de una operación de origen privado.
El llamado de Ramón Cero a “cortarles el oxígeno digital” a comunicadores en redes sociales opera como un mecanismo de censura dentro de las plataformas, pues en servicios como Instagram o TikTok el reporte masivo y simultáneo puede desencadenar restricciones automáticas de alcance, bloqueos preventivos o suspensiones permanentes de los perfiles reportados.
«No comenten, reporten. La verdad y la limpieza digital están en nuestras manos».
Ramón Cero
Meta clasifica las campañas de reportes masivos coordinados (mass reporting) como un tipo específico de amenaza adversaria contra sus sistemas. Bajo esa política retira redes que coordinan denuncias falsas para que cuentas o contenidos sean eliminados de manera incorrecta, sin importar si quienes reportan están o no de acuerdo con lo publicado. Otras amenazas adversarias estudiadas por Meta son el llamado “Comportamiento Inauténtico Coordinado” —uso de cuentas inauténticas en el contexto de operaciones de influencia—, las campañas de “brigading”, o ciberacoso coordinado y las operaciones de ciberespionaje.
En diciembre de 2021, por ejemplo, la empresa desmanteló una red en Vietnam que presentó miles de denuncias falsas contra activistas críticos del gobierno de ese país, y en 2022 eliminó unas 200 cuentas operadas desde Rusia que reportaban de manera ficticia a usuarios en Ucrania y Rusia. En ambos casos, la plataforma describió la táctica como un intento de silenciar voces mediante el abuso de sus herramientas de denuncia.
Un video que enseña paso a paso cómo reportar a dos cuentas periodísticas encaja en la conducta que la propia empresa dueña de Instagram sanciona.
Los videos contra Seir Contreras
El 24 de julio, un mes exacto después de los sismos, Ramón Cero publicó su primer video contra Contreras, titulado “¿Jugar con esperanza familiar?”. La pieza recorta la transmisión que el comunicador hizo en la madrugada del 23 de julio desde los escombros del edificio OPPPE 26, en La Guaira, donde equipos de rescate investigaban la posible presencia de sobrevivientes, y lo acusa de «inventar rescates» y de estar «mendigando likes».
Pero Contreras no fue el único comunicador que transmitió esa madrugada desde la OPPPE 26, pues antes que él ya lo hacía la jefa de prensa de una dirección de la Policía Nacional Bolivariana, quien difundió las mismas versiones extraoficiales sobre posibles hallazgos de vida. Mientras esa cobertura no recibió cuestionamiento alguno, la campaña de estigmatización contra Contreras fue intensa e inmediata, como Cazadores de Fake News documentó en un artículo previo.
La diferencia con los patrones de estigmatización ya documentados radica en la forma y no en el fondo, pues en lugar de un funcionario o un medio gubernamental asumiendo abiertamente la agresión, un personaje satírico generado con inteligencia artificial dirige los señalamientos y entrega a la audiencia instrucciones concretas para reportar, sin necesidad de diseminar una orden institucional explícita. Los videos, sin embargo, circulan compartidos por las cuentas de una casa de estudios del Estado dedicada a formar comunicadores oficialistas.
Esa estructura detrás de Ramón Cero evidencia cómo las herramientas de inteligencia artificial están siendo integradas a las operaciones de información oficiales en Venezuela. La sustitución del vocero tradicional por una marioneta digital no altera el fondo de la propaganda estatal, pero sí esconde a quien pide los reportes y camufla la línea institucional aprovechando, engañosamente, la fachada del fact-checking.
Cazadores de Fake News investiga cada caso mediante la búsqueda y el hallazgo de evidencias forenses digitales en fuentes abiertas. En algunos casos, se usan datos no disponibles en fuentes abiertas con el objetivo de reorientar las investigaciones o recolectar más evidencias.
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