Chávez JICA informe foto

Informe JICA: medias verdades y omisiones sobre el plan japonés que estudió Caracas tras el deslave de Vargas

El estudio científico se limitó a estudiar y modelar recomendaciones para tres municipios de Caracas (Libertador, Chacao y Sucre), que no se realizaron, y una metodología que debía implementarse a nivel nacional que llevó a una nueva norma sismorresistente. No establecía reubicar edificios ni una potencial cifra de fallecidos en futuros terremotos.

Por Jeanfreddy Gutiérrez Torres para Cazadores de Fake News.

Tras el doblete sísmico del 24 de junio, de 7,2 y 7,5 Mw con epicentro en San Felipe y Yumare en el estado Yaracuy, que hasta el 23 de julio ha causado más de 5.398 fallecidos y daños materiales que superan los cientos de millones de dólares, publicaciones en redes sociales y medios de comunicación han señalado la existencia de un informe de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), que habría sido entregado a Hugo Chávez en 2005 y que, supuestamente, fue ignorado, engavetado o jamás implementado.

También ha circulado una presunta fotografía de Chávez recibiendo el informe impreso de manos de los expertos japoneses. Esta fotografía ha sido incluída en algunas entrevistas, artículos y críticas, así como el texto del informe original de 210 páginas.

Debido a la importancia y la viralidad de algunas afirmaciones y publicaciones, en Cazadores de Fake News hacemos un chequeo múltiple para verificar las medias verdades, exageraciones y malinterpretaciones que se han difundido sobre el “Estudio sobre el Plan Básico de Prevención de Desastres en el Distrito Metropolitano de Caracas” de marzo de 2005, el cual contiene un análisis sismológico de la capital venezolana y un Plan Maestro de Obras para los siguientes 15 años con el fin de mitigar los riesgos de daños humanos y materiales.

La foto del estudio entregada a Chávez es falsa, fue creada con IA

La imagen muestra un hecho que habría tenido lugar en el año 2005, muestra una bandera de Venezuela con 8 estrellas, aunque esta no se usó públicamente hasta el 9 de marzo de 2006, dos días después que la Asamblea Nacional aprobó la modificación de la Ley de Símbolos Patrios.

Central Cazadores en WhatsApp

+56 9 2257 9962

Guárdalo y envíanos cualquier contenido que quieras verificar.

Abrir en WhatsApp

Además, la bandera exhibe un escudo distorsionado que no corresponde ni con el de 1954 ni el de 2006, lo que parece una de las imperfecciones propias de las imágenes creadas con herramientas de Inteligencia Artificial Generativa.

Por otro lado, un análisis con cuatro herramientas de detección de generación mediante Inteligencia Artificial arrojó entre 97% y 99,6% de probabilidad de ser creadas de forma sintética.

No hay evidencia de que el informe haya sido entregado públicamente a Chávez en 2005

Junto a la imagen de Chávez o en referencia a la misma, se ha asegurado que el presidente recibió públicamente el informe. Sin embargo, no hay registros históricos ni periodísticos de la entrega directa al mandatario. 

El documento incluye menciones y firmas de 26 técnicos y 6 coordinadores y subcoordinadores generales que lideraron la Coordinación General y los diversos Comités Técnicos (Infraestructura, Ambiente, Alerta Temprana y Mapa de Riesgo) junto a los expertos de JICA.

La lista del llamado “Equipo de Contraparte”, quienes firmaron las minutas de reuniones, van desde académicos de la Universidad Central de Venezuela a funcionarios de ministerios y entes científicos estatales, hasta representantes de direcciones de las alcaldías del Distrito Metropolitano, Sucre, Libertador y Chacao, sin mención a Chávez o algún órgano del Poder Ejecutivo Nacional.

Tampoco se encontraron referencias a JICA o el informe entregado en el libro «2005, año del salto adelante, hacia la construcción del socialismo del siglo XXI, Selección de Discursos del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías» de Ediciones de la Presidencia de la República ni en la web Todo Chávez, el cual compila sus intervenciones en el programa dominical “Aló, Presidente”, así como discursos, alocuciones, encuentros, coloquios, entrevistas, declaraciones y escritos.

Lee el chequeo completo sobre la imagen de Chávez acá.

No es cierto que el informe de JICA evaluara los riesgos del Distrito Metropolitano de Caracas y La Guaira

A pesar de que el estudio identifica que el norte de Caracas y la zona costera de La Guaira poseen características geológicas que actúan como una «caja de resonancia», el área de estudio solo cubrió tres de los cinco municipios del Distrito Metropolitano: Libertador, Chacao y Sucre.

El documento cita el deslave de 1999 en Vargas como principal antecedente científico para modelar cómo se comportan los flujos de escombros y sedimentos en la cara sur del Ávila que afecta a Caracas, especialmente en épocas de lluvias. Por eso, el Plan Maestro incluyó la recomendación de construir 20 presas Sabo en igual número de quebradas en el interior del Parque Nacional El Ávila, específicamente en la cuenca alta, porque estas drenan hacia el valle de Caracas y no hacia La Guaira.

En el Plan Maestro también se nombran a entes nacionales y municipales de Caracas como responsables, sin mención a entes en Vargas o La Guaira. El mismo era una “hoja de ruta” con siete proyectos mayores que debían ser implementados por los Ministerios de Vivienda, Infraestructura, Ambiente, Planificación y Desarrollo, Protección Civil de Caracas, la Alcaldía del Distrito Metropolitano de Caracas y las municipalidades.

Así mismo, al considerar la Falla de San Sebastián (en la costa) y el sistema Tacagua-El Ávila como las principales amenazas sísmicas, debido a que la composición geológica que hacía especialmente vulnerable a la capital incluso en sismos moderados, se recomendó hacer reforzamiento a 180 mil estructuras, como escuelas, edificios y puentes.

El documento detalla que por razones contractuales el plan excluyó a los municipios de Baruta y El Hatillo, recomendando que el lado venezolano aplicara la metodología en ellos posteriormente. El informe dice textualmente “Se espera que el lado venezolano formule el plan para el resto del Distrito Metropolitano de Caracas basándose en la idea mencionada en las Minutas de las reuniones”.

Por tanto, el informe no incluía un plan de obras o acciones para el estado Vargas (actual La Guaira), sino una metodología que debía ser replicada y no sólamente allí.

El plan no incluía recomendaciones para «reubicar instalaciones estratégicas»

En la sección “Efecto del Proyecto”, el documento detalla que la reubicación se planteaba específicamente para 19 mil personas “que viven en áreas riesgosas de flujos de escombros de diversas escalas”. Para los edificios públicos, la reubicación o demolición sólo se consideraba como último recurso si el reforzamiento resultaba económicamente inviable tras una evaluación detallada.

De acuerdo con el informe, el equipo de JICA y Funvisis evaluaron 32 edificios importantes (hospitales, escuelas, estaciones de emergencia y entes gubernamentales), de los cuales 24 (el 75%) obtuvieron una puntuación que exigía una evaluación sísmica detallada por sospecha de inseguridad. Luego, en una submuestra de dos hospitales, una escuela y un edificio de gobierno), se determinó que tres de los cuatro requerían reforzamiento obligatorio para cumplir con el código sísmico de 2001.

Los técnicos concluyeron que requerían reforzamiento urgente 25 hospitales, 134 ambulatorios, 17 estaciones de bomberos, 34 estaciones de policía, 704 escuelas, así como lugares de alta concentración de personas como estadios, salas comunitarias e iglesias.

Así mismo, el documento listó una serie de 26 sedes del Gobierno Nacional y 33 de la Alcaldía Metropolitana y municipios estudiados vinculadas a la gestión de desastres. El estudio enfatiza que estas edificaciones «deben mantener su funcionamiento durante la emergencia».

Este plan debía ser ejecutado entre 2005 y 2020, a un costo estimado de 2.600 millones de dólares.

No es cierto que el documento «identificó con notable precisión las condiciones que convertirían un terremoto en una tragedia»

Los técnicos japoneses establecieron claramente en el documento que «Los escenarios de terremoto considerados en este estudio no son de ninguna manera predicciones ni profecías de terremotos en el futuro» sino que se trata de modelos estadísticos basados en sismos históricos de 1812 y 1967. Estos estarían destinados a la planificación y a entender magnitudes de daño potencial con la población actual, no a pronosticar eventos específicos.

En la sección “Efecto del Proyecto” especifican que al implementarse el Plan Maestro, se reducirá el número de edificios seriamente dañados de 10.000 a 1.300 y el número de víctimas de 4.900 a 400, en caso de que ocurriera un terremoto con magnitud similar al de 1967. Mientras que en un escenario como el ocurrido en 1812 entonces la reducción será de 32.000 edificios afectados a sólo 5.300 y de 20.000 fallecidos a 2.300.

Los técnicos agregaron que llegaron a estas estimaciones tras conversaciones con técnicos de Funvisis y aplicando una metodología europea. Además, tuvieron que hacer un levantamiento propio por la falta de datos catastrales completos. 

Añaden que “la base de datos de las edificaciones en los barrios fue desarrollada también por estimaciones usando la relación entre el área y el número de casas en los barrios. Es necesario mejorar la metodología desarrollando una base de datos de mejor calidad, así como un estudio estadístico de daños para un terremoto de gran escala”.

No es cierto que las advertencias e información científica del informe no se tradujeron en programas de prevención y quedaron “archivadas”

Si bien el informe JICA señalaba que para 2005 no se estaban elaborando los planes regionales exigidos por la ley de 2001, la normativa técnica venezolana sí evolucionó. 

En la Gaceta Oficial N° 42.161 en julio de 2021 fue publicada la Norma COVENIN 1756-1:2019 sobre «Construcciones Sismorresistentes». Esta norma sustituye a la versión de 2001 (que era la vigente durante el estudio de JICA) y actualiza los requisitos de desempeño para proteger la vida y las estructuras ante sismos de diseño, extremos y frecuentes. La misma fue elaborada por Funvisis en 2019 y posteriormente revisada por el Fondo de desarrollo para la normalización, calidad, certificación y metrología (Fondenorca) en mayo de 2020.

Además, una nota técnica en la web del Ministerio de Ciencia y Tecnología llamada “Evolución de las normas sismorresistentes en Venezuela” de octubre de 2025, firmada por Marisela Navarro del Centro de Procesamiento Digital de Imágenes (CPDI) de la Fundación Instituto de Ingeniería para la Investigación y Desarrollo Tecnológico (FIIIDT), señala los cambios en la norma de 2019, la cual “establece los requisitos para el análisis, diseño y construcción de edificaciones en zonas sísmicas”, que va del control de cimientos, materiales y terrenos, a la necesidad de programas de reforzamiento estructural y planificación urbana por los edificios antiguos y las viviendas informales.

Sin embargo, aunque estudios posteriores de Funvisis y expertos establecieron normas sismorresistentes para escuelas en Venezuela, con 70% de las 28 mil instituciones con riesgo sísmico, así como en la Microzonificación Sísmica de los cinco municipios de Caracas, no hay evidencia de haberse aplicado el plan de obras del informe de JICA.

Planes posteriores al Deslave de Vargas de 1999

Tras el deslave de 1999 en La Guaira, los planes de reconstrucción de la zona incorporaron nuevas normas de ordenamiento territorial, protección hidráulica y restricciones de uso de suelo de manos de la Autoridad Única de Área del estado Vargas (AUAEV) primero y CorpoVargas después.

El ingeniero Carlos Genatios, primer director de la Autoridad Única entre los años 2000 y 2001 señala en su trabajo “Vargas: desastre, proyecto y realidad” que las directrices técnicas originales no se aplicaron de forma rigurosa con el paso de los años. Este informe fue presentado en 2010 ante la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat, que lo tiene alojado en su sitio web.

El informe JICA del año 2005 no establecía un Plan Maestro para La Guaira sino que se concentró en sólo 3 de los 5 municipios del Distrito Metropolitano de Caracas, dejando una metodología que debía ser implementada en el resto de la capital. Aunque tomó como antecedente científico el deslave de Vargas y los terremotos de 1812 y 1967 no previó lo que podría pasar durante un futuro terremoto en esa zona, sino que modeló la reducción de daños materiales y humanos de implementarse el plan maestro. 

La norma sismorresistente venezolana sí fue mejorada en 2019, tomando algunas recomendaciones del estudio. Además, no hay evidencia de que el informe de JICA haya sido entregado a Hugo Chávez ni que la foto de tal entrega sea real.

Metodología

Cazadores de Fake News investiga cada caso mediante la búsqueda y el hallazgo de evidencias forenses digitales en fuentes abiertas. En algunos casos, se usan datos no disponibles en fuentes abiertas con el objetivo de reorientar las investigaciones o recolectar más evidencias.

Ver metodología