Lo que aprendimos en el 2021 los Cazadores de Fake News venezolanos

Así fue la guerra de información en Venezuela durante el último año

Propaganda, desinformación, manipulación de plataforma y uso de cuentas falsas en redes sociales. Son los principales temas observados durante 2021 en Venezuela por Cazadores de Fake News, representan una prolongación digital de las tácticas de control de información aplicadas a los medios de comunicación tradicionales del país desde hace casi dos décadas y una expresión de un conflicto híbrido real, en el que la guerra de información está presente. Un problema que afecta a los venezolanos, pero que la mayoría subestima o ignora.

En febrero publicamos una investigación sobre la red de propaganda (cyborg) “Tuiteros de la Patria”. Demostramos que las etiquetas de propaganda oficialista que figuran en el tope de las tendencias para Venezuela de Twitter, son impulsadas por venezolanos que las promueven publicando tweets de forma repetitiva, durante todo el día, manipulando la plataforma para posicionar narrativas del régimen bolivariano.

Por mucho tiempo se creyó que esta operación estaba siendo impulsada por cuentas bot, pero en realidad depende del trabajo manual, de cientos de venezolanos, que reciben un “bono” especial a través del Sistema Patria por generar spam.

Esta operación de información viola claramente a la política en contra de spam y la manipulación de plataforma de la red social. Twitter tomó medidas: fueron suspendidas más de 2000 cuentas venezolanas vinculadas con la red y se suspendió “Twitter Patria, la aplicación externa que supervisaba el trabajo de los Tuiteros de la Patria en Twitter y que la conectaba con el Sistema Patria. Pero la operación sigue en curso.

“Es un trabajo de twiteros”. Conversación sobre cantidad de tweets diarios realizados por la red cyborg que amplifica tendencias de propaganda en Venezuela

En diciembre volvimos a confirmar que “Twitter Patria” había sido bloqueada. Twitter aceptó la suspensión de la aplicación abusiva y adicionalmente divulgó una colección de datos de 277 cuentas suspendidas que estuvieron involucradas en otras operaciones de información, supuestamente vinculadas con el Estado venezolano.

El 9 de diciembre publicamos un informe sobre esa divulgación. En el dataset apareció información sobre 18 cuentas que venían haciendo retweets automáticos, con el uso de un conjunto de aplicaciones externas, a todos los tweets publicados por Nicolás Maduro, actual gobernante de Venezuela. Una clara violación de las reglas de Twitter que denunciamos en 2019.

Con datos de archivo, confirmamos que los 18 perfiles suspendidos formaban parte de una red conformada por no menos de 56 cuentas híbridas (semi-automatizadas) y que las cuentas de Twitter de varios líderes del chavismo como Tareck El Aissami, Jorge Rodríguez, Roque Valero y Jesse Chacón, también amplificaban con retweets a Nicolas Maduro, mediante ese conjunto de aplicaciones.

En la divulgación de Twitter, también se incluyó un grupo de 18 cuentas similares a bot que publicaron contenido en defensa de Alex Saab, un empresario colombiano cercano a Nicolás Maduro, que se encuentra enfrentando un juicio en Estados Unidos por presunto lavado de dinero.

Aunque parece un puñado de usuarios, Twitter cerró más de 300 cuentas de este tipo (aunque la cantidad real es mucho mayor) y en la actualidad permanecen activas más de 160.

Pero además de las cuentas similares a bot, en la campaña de defensa de Alex Saab en Twitter participaron trolls (cuentas encubiertas que difunden propaganda y desinformación) y cuentas falsas, probablemente compradas, con decenas de miles de seguidores no auténticos.

Adicionalmente, al menos cuatro empresas de marketing digital en Venezuela, Nigeria y Ghana, estuvieron involucradas en la promoción coordinada y no auténtica de tendencias en Twitter a favor Alex Saab.

Grafo en Gephi de tweets que incluyen #FreeAlexSaab, #AlexSaab y el nombre “Alex Saab”, descargados desde el 12 hasta el 21 de febrero de 2021
Cuenta comprada perteneciente a la red de defensa de Alex Saab en Twitter. Al momento de las capturas de pantalla, contaba con 82.200 seguidores inauténticos y en el pasado había compartido tweets con contenido para adultos. La cuenta fue bloqueada

En octubre publicamos una investigación sobre Lechuguinos, un portal de “fake news” venezolano, hasta ese momento anónimo, que cumplió un papel protagónico en la difusión de desinformación relacionada con la campaña digital de defensa de Alex Saab.

Por años, el portal ha publicado desinformación política, promovido el discurso de odio y hostigado a periodistas y líderes políticos de toda Latinoamérica que han sido críticos con el régimen venezolano.

Varios comunicadores, periodistas, funcionarios del chavismo y militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), incluyendo algunos que han expresado preocupación por el uso de desinformación, odio y cuentas falsas en redes sociales, han tenido cercanía con el director de Lechuguinos durante mucho tiempo.

Parecen tolerar sus actividades, siempre y cuando el contenido generado a través del portal sea dirigido en contra de sus enemigos o sirva para amplificar las narrativas del régimen venezolano.

Las “noticias falsas” que circularon entre venezolanos durante el 2021, incluyeron videos maliciosamente fabricados y falsificaciones que tuvieron como objetivo desprestigiar y socavar la credibilidad de periodistas y adversarios políticos del régimen de Venezuela.

Uno de los casos desmontados fue un falso reportaje en video sobre el líder venezolano Leopoldo López, atribuido a la revista HOLA! de España, pero publicado en Twitter por una cuenta troll.

En otro artículo desmontamos un rumor de que López había obtenido la ciudadanía española, que estuvo basado en la foto filtrada de un documento (supuestamente un pasaporte español), que terminó siendo un título de viaje temporal emitido por el Reino de España. La polémica del pasaporte de Leopoldo López parecía un calco al carbón de una campaña de difamación impulsada a finales de 2020 en contra de Yulia Navalnaya, esposa del líder opositor ruso Alexey Navalny.

Otras falsificaciones buscaron justificar campañas de difamación e incluso arrestos realizados a adversarios del régimen venezolano.

Entre ellos figura el caso de un conjunto de supuestas capturas de conversaciones de WhatsApp, presentadas en cadena nacional de radio y comunicación, que fueron supuestamente sustraídas del celular Iphone de Freddy Guevara cuando fue detenido en julio. En su momento desmontamos al conjunto de capturas, considerándolas falsificaciones creadas con apps generadoras de conversaciones de WhatsApp en Android.

También detectamos y desmontamos una falsa conversación via mensajes directos de Twitter entre Roberto Deniz y Ewald Scharfenberg, periodistas de Armando.info, publicada por primera vez en forma de video por una cuenta troll de Twitter. Determinamos que la falsa conversación pudo haber sido falsificada usando edición de código HTML y publicamos un video demostrativo sobre el caso, que se hizo viral.

En diciembre publicamos una investigación sobre una red de cuentas troll de Twitter que llamamos “Los Trolls Llaneros”, activada en agosto y que se ha dedicado a amplificar propaganda electoral y narrativas afines al régimen venezolano.

Con el estudio comprobamos, sin dejar lugar a dudas, que en Venezuela se usan grupos de cuentas encubiertas en redes sociales para amplificar las narrativas del régimen venezolano y para confundir, estimular la desconfianza y sembrar discordia entre opositores venezolanos.

Es hasta ahora el trabajo más detallado sobre redes de cuentas trolls detectadas en Venezuela.

En noviembre publicamos un reporte que incluye el análisis de ocho campañas de desinformación, difamación y hostigamiento digital en contra de periodistas, medios y ONG venezolanas, que estudiamos a lo largo de 2020 y 2021.

Las campañas se valieron del uso de cuentas falsas, tendencias coordinadas e incluso, redes de falsas páginas web de noticias, creadas específicamente para vilipendiar y minar la credibilidad de víctimas que regularmente realizan investigaciones, publican artículos o presentan denuncias sobre temas de relevancia nacional.

Al igual que ocurre en Venezuela, los gobiernos de Cuba y Nicaragua hicieron uso de técnicas de desinformación y de manipulación de plataforma para amplificar sus narrativas y afectar la credibilidad de sus adversarios.

En noviembre, por ejemplo, Meta publicó un informe sobre una operación de información vinculada con el gobierno de Nicaragua y con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), desplegada en varias redes sociales, que hacía uso de blogs y de cuentas troll.

En el caso de Cuba, el régimen intentó desmeritar las protestas populares realizadas los días 10 y 11 de julio, impulsando una narrativa engañosa que afirmaba que la tendencia #SOSCuba (apoyada por una mayoría de ciudadanos cubanos adentro de la isla), había sido una tendencia “manipulada”, impulsada por “miles de cuentas bots” recién creadas y operadas desde el exterior —supuestamente desde Estados Unidos—.

Usamos datos abiertos para analizar esa narrativa engañosa y publicamos un reporte donde la desmontamos. Días después de la publicación de nuestro reporte, el portal cazadoresdefakenews.info fue bloqueado en Cuba.

A pesar de que en nuestra región suelen desplegarse operaciones de información, campañas de difamación, redes de cuentas falsas y complejas falsificaciones multimedia, mucha de la información falsa y engañosa que circula en internet es difundida espontáneamente por usuarios de redes sociales o mensajería instantánea, que desconocen herramientas y técnicas de verificación y que en muchos casos no han participado en programas de alfabetización mediática e informacional.

En Venezuela observamos cómo muchos medios digitales y líderes de opinión venezolanos se hicieron eco de simple información errónea, difundida masivamente en redes sociales, que con las horas terminó siendo desmentida y aclarada.

En varias ocasiones, algunos gobiernos latinoamericanos aprovecharon la difusión de información errónea para victimizarse y acusar a sus adversarios de difundir “fake newso se valieron del uso de “desmentidos instantáneos”, carentes de pruebas o con explicaciones engañosas, para amortiguar inminentes escándalos que al tiempo resultaron ser ciertos.

Por fortuna, cada día más medios latinoamericanos se preocupan por el problema de la desinformación y buscan garantizar procesos de verificación que blinden su credibilidad y mejoren la calidad de sus contenidos.

Sus lectores lo merecemos.


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