Lo que sabemos sobre la posible ejecución de Amir Nasr-Azadani

El futbolista profesional espera el juicio por hechos vinculados a las protestas en favor de los derechos de las mujeres en Irán y podría enfrentar la pena de muerte, lo que ha levantado una ola de manifestaciones de apoyo digital

El futbolista profesional iraní, Amir Nasr-Azadani, fue detenido en el contexto de unas protestas por los derechos de las mujeres en las que resultaron muertos 3 efectivos de las Basij (milicias paramilitares de Irán). Su caso ha levantado una campaña de solidaridad digital y el pronunciamiento de artistas e instituciones.

A Azadani no se le permitió elegir abogado defensor; amenazaron a su familia de sentenciarle a pena de muerte si informaban a los medios de comunicación; y las organizaciones de derechos humanos dicen que su confesión fue forzada. Mientras tanto, el gobierno de Irán aduce que su delito no corresponde con pena de muerte; que se debe esperar a la fecha de juicio para conocer la sentencia y que las protestas son instigadas por el exterior.

El futbolista

Amir Nasr-Azadani tiene 26 años y comenzó su carrera deportiva en el equipo Sepahan Sport Club de Isfahán, una ciudad ubicada en el centro de Irán, y con el equipo Tractor Sazi FC que juega en la Copa del Golfo Pérsico, máxima categoría del fútbol profesional de Irán.

En el año 2018 tuvo una lesión en el ligamento cruzado y fue retirado del equipo Tractor después de un año de faltar a entrenamientos y partidos. En 2020 se hizo miembro del equipo de fútbol Gol-e Rayhan en la primera liga de fútbol de Irán, volvió a lesionarse y se sometió a una cirugía.

La detención

El pasado 20 de noviembre, Azadani fue detenido en Isfahán junto a otras 14 personas, incluyendo 3 menores de edad, en el contexto de unas protestas de calle tras el asesinato de Mehsa Amini —la mujer iraní que murió en custodia luego de haber sido torturada por la policía moral al no usar adecuadamente su hijab—. Las protestas tuvieron como resultado 3 miembros la fuerza paramilitar Basij muertos, entre ellos el coronel Esmaeil Cheraghi. La detención de Azadani en Irán coincidió con el inicio de la Copa Mundial de Fútbol en Qatar, celebrada durante noviembre y diciembre de 2022.

Los delitos que se le imputaron a los detenidos son variados: moharebeh “enemistad con Dios”, bahgi “disturbios contra las autoridades” y mofsed-e-fel’arz “corrupción en la Tierra” con base en las pruebas de videos en los que estas personas golpearon y torturaron a los 3 fallecidos en las protestas en Isfahán.

Para el 20 de noviembre, el a emisora ​​estatal IRIB difundió un video de las confesiones forzadas de tres de los acusados del asesinato de Cheraghi. Los nombres de los acusados, solo se dieron a conocer después de la publicación en redes sociales de los videos con las confesiones: Amir Nasr-Azadani, Saleh Mirhashmi y Saeed Yaghoubi.

Según reseña eluniversal.com.mx, el presidente del Tribunal Supremo de la provincia de Isfahán, Asadullah Jafari, declaró que “el acusado (Azadani) ha confesado abiertamente sus acciones criminales. También hay un video de cámaras locales y hay suficiente documentación de que esta persona es miembro de un grupo armado, y la acusación se ha emitido en base a estos documentos”.

Sin embargo, IranWire recalca que “Azadani había estado presente en algunas protestas a nivel nacional, pero nunca estuvo presente en el área donde las fuerzas del IRGC y Basij fueron asesinadas. La fuente también dijo que su presencia en las protestas fue breve y se limitó a corear consignas durante unas horas”.

El mismo medio señala que la familia inicialmente no fue informada del motivo de su arresto, que enfrentaría un caso judicial por la muerte de los 3 mártires de Isfahán y que no se le permitió elegir un abogado.

“Después de que se convocó el tribunal y cuando su familia fue informada de los cargos en su contra, el abogado designado por el sistema judicial les informó que el veredicto era solo para causar miedo, pero si los miembros de la familia reaccionaban y hablaban con medios extranjeros, la sentencia de muerte sería definitiva”.

El apoyo

A partir de allí, y con motivo de la celebración de la Copa Mundial en un país del Golfo Pérsico, se levantó una oleada de manifestaciones de solidaridad en favor de Amir Nasr-Azadani y en contra de la condena de muerte en ellos estados islámicos, que van desde la recolección de firmas en Change.org, hasta pronunciamientos públicos de instituciones y particulares.

El sindicato mundial de futbolistas profesionales FIFPRO escribió estar “conmocionados y asqueados por las noticias de que el futbolista profesional Azadani se enfrenta a la ejecución en Irán tras hacer campaña por los derechos de las mujeres y las libertades fundamentales en su país”.

Por su parte, la cantante colombiana Shakira también manifestó su apoyo al futbolista enfatizando que “ojalá haya más de un minuto de silencio en nuestros corazones para recordar lo importante y más de una voz unida gritando por lo justo”.

“Hoy en la final de la Copa del Mundo, solo espero que los jugadores en el campo y el mundo entero recuerden que hay un hombre y compañero de fútbol llamado Amir Nasr (sic), en el corredor de la muerte, solo por hablar a favor de los derechos de las mujeres. Ojalá haya más de un minuto de silencio en nuestros corazones para recordar lo importante y más de una voz unida gritando por lo justo”.

Las máximas autoridades iraníes, comenzando por el ayatolá Alí Jamenei, han asegurado que las protestas son instigadas desde el exterior, reseña BBC Mundo.

La condena

En un informe divulgado el pasado 18 de diciembre, el presidente del Tribunal Supremo de la ciudad, Asadullah Jafari, explicó que Azadani solo fue acusado de baghi o disturbios contra las autoridades, y que está bajo custodia desde el 27 de noviembre, pero que aún no se ha emitido una sentencia ni hay fecha para su juicio.

Sin embargo, según el código penal de Irán, la sentencia por moharebeh podría conllevar la pena de muerte si se prueba que el acusado usó un arma, como en el caso de Mohsen Shekari, el primer ejecutado por las protestas, después de que se le encontrara culpable de atacar a un integrante de Basij con un machete en Teherán.

Para Silvana Barrios, politóloga de la Universidad de Buenos Aires e investigadora en el grupo de Asia del Sur en Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, explicó que siguiendo estrictamente lo que dice el islam, quitarse la vida o quitársela a otro creyente es la misma ofensa a Dios y solo estaría permitida en caso de guerra y contra un no creyente.

«Pero todos estos grupos fundamentalistas de la rama o secta que sean, tienen diferentes interpretaciones y las aplican a las leyes que van creando para adaptar sus regímenes al mundo concreto actual; por eso instituyen estos castigos como el aplicado al futbolista, contra lo que ellos tipifican como “ofensa a Dios”».